Córdoba.- El 6 de noviembre de 2011, un grupo de delincuentes, de manera cobarde ingresó a las instalaciones de EL BUEN TONO para incendiarlo; su intento de acabar con lo que representa este diario fue en vano, ocho años después aquí seguimos, de pie, pero padeciendo la impunidad y la corrupción, porque hasta ahora no hay ni un sólo detenido por este atentado.

A lo largo de ocho años han pasado cuatro Fiscales y tres gobernadores (Duarte, Yunes y Cuitláhuac) y ninguno le ha entregado al personal que aquí labora, la satisfacción de ver a los responsables presos, a pesar de saber quiénes fueron y en dónde están.

EL BUEN TONO entregó a la autoridad videos, nombres y ubicaciones de los responsables de aquel cobarde intento por callar la verdad, pero no solamente ignoró la información, la archivó en un expediente, que ahora está perdido.

De acuerdo con una investigación de la revista Proceso, el incendio fue ordenado por Reynaldo Bernardi Castelán y ejecutado por Ignacio Valdés Ramírez, alias El Chilango, por El Poca Luz, El Pinocho  y El Pájaro, entre otros.

Hay un delincuente preso, (estaba en Cosolapa y lo trasladaron a otro penal) acusado por portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, y el cual está identificado como uno de los actores del incendio, pero nunca se le ha llamado a declarar.

Sr. Gobernador: ¿A estos malandros les van a dar perdón y olvido?

¿Hasta cuándo Gobernador, habrá justicia para EL BUEN TONO?

¿Cuándo Fiscal General, habrá resultados y detenciones por ese delito?