

De la redacción
El Buen Tono
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, desató una serie de ataques contra infraestructura pública en al menos seis estados, dejando aproximadamente 50 sucursales del Banco del Bienestar incendiadas o vandalizadas.
En Jalisco, la zona metropolitana de Guadalajara y municipios como Zapopan, Tlaquepaque, Tlajomulco, Tapalpa y localidades de Los Altos registraron cerca de 20 instalaciones afectadas, con incendios, destrucción de cajeros y daños estructurales.
En Michoacán se documentaron 21 sucursales dañadas en Uruapan, Apatzingán, Zamora, La Piedad, Maravatío, Ciudad Hidalgo y Zitácuaro, conectando Tierra Caliente con el oriente del estado, donde la presencia del crimen organizado es significativa.
Hacia el sur de Zacatecas se contabilizaron cinco sucursales afectadas en Juchipila, Teúl de González Ortega, Apozol, Tabasco y Moyahua, en corredores señalados por autoridades como zonas de movilidad criminal.
En Guanajuato, se registraron ataques en Manuel Doblado y Pénjamo, mientras que en el Estado de México hubo incidentes en Axapusco y Coacalco, así como en la zona conurbada de Puebla.
No se reportaron víctimas dentro de las sucursales incendiadas; las muertes confirmadas estuvieron vinculadas a enfrentamientos entre fuerzas federales y civiles armados, así como a bloqueos y ataques en distintos puntos del país.
Los ataques evidencian la concentración del crimen organizado en corredores estratégicos donde mantiene su núcleo operativo desde la fundación del Cártel Jalisco Nueva Generación, mientras que los nodos financieros del gobierno federal quedaron afectados, amplificando el impacto público de estos hechos.
