De la redacción
El Buen Tono
OpenAI aseguró este martes que uno de sus modelos de inteligencia artificial logró encontrar una solución al problema de las ecuaciones de Navier-Stokes, uno de los llamados Problemas del Milenio y uno de los grandes desafíos pendientes de las matemáticas.
De acuerdo con la compañía, un modelo interno que comenzó a ser entrenado el pasado 28 de agosto mostró un rendimiento considerado sin precedentes. Días después, OpenAI puso en marcha una evaluación para determinar si el sistema podía resolver alguno de los problemas matemáticos aún pendientes.
La empresa explicó que utilizó un sistema de agentes coordinados y que alrededor de 10 mil agentes trabajaron de manera simultánea en la resolución de Navier-Stokes.
El resultado fue presentado en un documento de 165 páginas, en el que se plantea una prueba analítica y una formalización en Lean sobre la posibilidad de que un fluido inicialmente continuo y en reposo pueda desarrollar una singularidad en un tiempo finito.
Las ecuaciones de Navier-Stokes fueron formuladas a partir de los trabajos de Claude-Louis Navier y George Gabriel Stokes durante el siglo XIX y son fundamentales para describir el comportamiento de fluidos, como el agua y el aire.
El problema forma parte de los siete Problemas del Milenio establecidos por el Clay Mathematics Institute en el año 2000. Cada uno contempla un premio de un millón de dólares para quien consiga resolverlo.
Sin embargo, el anuncio de OpenAI generó controversia debido a la posible influencia de investigaciones humanas desarrolladas previamente.
Horas antes del anuncio, Tristan Buckmaster, de la Universidad de Nueva York, y Levent Alpöge, de Anthropic, habían informado avances relacionados con el problema de Euler forzado, estrechamente vinculado con la dinámica de fluidos, aunque distinto del problema de Navier-Stokes.
OpenAI sostuvo que los rumores sobre esos avances fueron los que motivaron a la compañía a poner a prueba su modelo con los Problemas del Milenio. La empresa negó haber accedido directamente al trabajo de los investigadores, aunque reconoció que no puede descartar por completo que conversaciones de los científicos con sistemas de inteligencia artificial hayan contribuido al desarrollo de la herramienta.
Además, tanto los trabajos de Buckmaster y Alpöge como el desarrollado por OpenAI se apoyaron en investigaciones previas de Diego Córdoba, del Instituto de Ciencias Matemáticas de Madrid, y Luis Martínez-Zoroa, de la Universidad CUNEF.
OpenAI señaló que no tiene intención de reclamar el premio de un millón de dólares y que la publicación del trabajo busca principalmente mostrar los avances alcanzados por sus modelos de inteligencia artificial.
