

De la redacción
El Buen Tono
Orizaba, Ver.- El dolor se volvió colectivo en Orizaba. Entre lágrimas, abrazos y silencios que pesaban más que las palabras, familiares y amigos despidieron a Juan Iván Pérez Romero y a su madre, María Guadalupe Romero, cuyas vidas fueron arrebatadas en un hecho que ha marcado profundamente a quienes los conocieron.
La misa de cuerpo presente, celebrada en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, reunió a decenas de personas que, unidas por la tristeza, buscaron consuelo en la fe. Durante la homilía, el llamado fue a la esperanza, a la fortaleza y a encontrar paz en medio de una pérdida tan difícil de comprender.
