

AGENCIA
Internacional.- El papa León XIV afirmó que no teme a las críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y reiteró su “deber moral” de pronunciarse en contra de la guerra, en medio de una creciente tensión entre ambos líderes.
Durante una declaración a la prensa a bordo del avión papal, rumbo al Aeropuerto Internacional Houari Boumédiène, el pontífice subrayó que continuará alzando la voz en favor de la paz. “Seguiré levantando la voz para construir la paz”, expresó, al tiempo que dejó claro que no le tiene “miedo a la administración de Trump”.
La confrontación se intensificó luego de que el mandatario estadounidense criticara al Papa en redes sociales, señalando que el primer pontífice de origen estadounidense debería “dejar de complacer a la izquierda radical”. Trump también lo calificó como “débil con el crimen” y cuestionó su postura en política exterior, particularmente en torno al conflicto con Irán.
El presidente defendió sus declaraciones y descartó ofrecer disculpas. Argumentó que el Papa ha sido crítico de su estrategia frente a Irán, insistiendo en que no se puede permitir que ese país desarrolle armamento nuclear. “Sólo estoy respondiendo al papa León”, sostuvo.
La polémica generó reacciones a nivel internacional. El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, expresó su respaldo al pontífice con un mensaje en redes sociales. A esta postura se sumaron el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian; el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, y la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, quien calificó como “inaceptables” los señalamientos contra el líder de la Iglesia católica.
Además del conflicto diplomático, Trump provocó controversia al difundir una imagen generada con inteligencia artificial en la que aparecía representado como Jesucristo. La publicación fue ampliamente criticada por sectores católicos, incluso por algunos cercanos al propio presidente. Posteriormente, la imagen fue eliminada de su cuenta en Truth Social.
Por su parte, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, defendió a Trump al asegurar que se trató de una broma e instó al Vaticano a centrarse en temas morales.
El episodio refleja una creciente fricción entre el gobierno estadounidense y el Vaticano, en un contexto internacional marcado por conflictos geopolíticos y debates sobre el papel de los líderes religiosos en asuntos globales.
