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Agencias

México.-El gobierno federal presentó un balance de resultados de Petróleos Mexicanos (Pemex) correspondiente a 2025 y delineó su estrategia hacia 2035, destacando una reducción de deuda, estabilidad en la producción y una transición energética “ordenada y soberana”. Sin embargo, los anuncios se dieron en un contexto de fuerte respaldo financiero del Estado y con cuestionamientos persistentes sobre la viabilidad de largo plazo de la empresa.

Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, el director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, informó que la deuda financiera de la empresa se redujo en aproximadamente 20 mil millones de dólares respecto a 2018, ubicándose —según datos oficiales— en su nivel más bajo en 11 años. La disminución, explicó, fue resultado de disciplina financiera y del respaldo coordinado de la Secretaría de Hacienda y la Secretaría de Energía dentro del Plan Estratégico 2025–2035.

No obstante, el propio balance reconoce que esta mejoría financiera ha estado acompañada de un intenso apoyo gubernamental. Solo en 2025, Pemex destinó cerca de 400 mil millones de pesos al pago de proveedores mediante esquemas de financiamiento con Banobras y recursos públicos, lo que permitió normalizar parcialmente sus operaciones, pero también profundizó la dependencia de la empresa respecto al erario.

En el ámbito operativo, la petrolera reportó que logró compensar la declinación de campos maduros y estabilizar la producción, además de elevar el procesamiento de crudo a alrededor de 1.5 millones de barriles diarios, impulsado por las refinerías de Dos Bocas, Tula y Deer Park. Asimismo, se destacó un aumento en la producción de gasolinas, diésel y turbosina, así como una reducción del combustóleo, con la meta de alcanzar un 80% de destilados de alto valor.

Pemex también afirmó que el margen de refinación promedió 12 dólares por barril y defendió que la refinación es un negocio rentable. Sin embargo, analistas han advertido que estos resultados dependen de condiciones favorables de mercado y de elevados costos de inversión y mantenimiento, particularmente en refinerías que aún no operan a plena capacidad.

De cara a 2026, la empresa anunció un incremento de 34% en su inversión productiva, hasta superar los 420 mil millones de pesos, con el objetivo de alcanzar una producción de 1.8 millones de barriles diarios y aumentar la extracción de gas natural. Paralelamente, se presentaron proyectos de energías alternativas —como hidrógeno verde, eólica marina, litio y captura de carbono— que, por ahora, permanecen en fases tempranas y sin impactos financieros claros.

La presidenta Sheinbaum defendió el modelo al afirmar que contar con ocho refinerías fortalece la soberanía energética y reduce importaciones, mientras que la secretaria de Energía, Luz Elena González, destacó la coordinación interinstitucional y el papel de los trabajadores de Pemex. No obstante, el contraste entre el discurso oficial y la percepción de los mercados financieros mantiene abierta la discusión sobre si la petrolera avanza hacia una recuperación estructural o si su estabilidad sigue descansando, principalmente, en el respaldo permanente del Estado.

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