De la redacción
El Buen Tono
El Pentágono elevó a 21 el número de militares estadounidenses fallecidos durante operaciones en Medio Oriente, en el contexto del conflicto con Irán, luego de que surgieran cuestionamientos sobre la transparencia de las cifras oficiales de bajas.
De acuerdo con información del Departamento de Defensa de Estados Unidos, 15 de las muertes están relacionadas directamente con la Operación Furia Épica, mientras que las seis restantes fueron registradas bajo el apartado de Operaciones en el extranjero.
La actualización de los datos ocurre un mes después de que el diario estadounidense The Washington Post publicara que el número real de militares fallecidos podría ser superior al reportado inicialmente por las autoridades.
Según el medio, la creación de dos categorías para contabilizar las bajas habría generado confusión, particularmente después de que el presidente Donald Trump anunciara el fin de la Operación Furia Épica, pese a que continuaron los ataques contra Irán.
El desglose oficial señala que las seis muertes registradas en Operaciones en el extranjero corresponden a militares en servicio activo. Los fallecimientos ocurrieron entre julio y septiembre de este año, con tres casos en Jordania, uno en Qatar y uno en Irak, mientras que la información disponible no detalla en este apartado la ubicación del sexto caso.
Hace un mes, The Washington Post informó que funcionarios estimaban que las bajas militares rondaban los 23 fallecimientos, una cifra superior a la que entonces se reconocía públicamente.
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, rechazó las acusaciones del periódico y calificó su publicación como falsa, además de lanzar críticas contra el medio a través de un mensaje en redes sociales.
Posteriormente, el diario señaló que dos de los casos incorporados a las cifras correspondían a militares que murieron sin encontrarse en combate. Entre ellos mencionó al mayor Sorffly Davius, integrante de la Guardia Nacional, quien falleció en Kuwait el 6 de marzo, así como a un miembro de la Armada cuya muerte habría sido consecuencia de un suicidio, según fuentes consultadas por el periódico.
La modificación en la forma de contabilizar las bajas ha generado cuestionamientos entre legisladores y sectores de la opinión pública, que buscan conocer con precisión el número de militares estadounidenses fallecidos en el contexto de la ofensiva contra Irán.
La diferencia entre las categorías oficiales y los reportes periodísticos mantiene abierto el debate sobre la transparencia de la información difundida por el gobierno estadounidense.
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