

De la redacción
El Buen Tono
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, lanzó fuertes críticas contra la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, al asegurar que su listado funciona como un mecanismo de persecución política a nivel global.
A través de la red social X, el mandatario afirmó que la OFAC “solo sirve para perseguir oposiciones políticas y domesticarlas en el mundo”, calificando este sistema como un método de control político “aberrante”. Además, advirtió que la falta de diversidad política podría poner en riesgo a la humanidad.
Petro fue incluido en octubre del año pasado en este listado, también conocido como “Lista Clinton”, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo acusara de ser un “líder del crimen organizado”. Desde entonces, el mandatario colombiano ha rechazado los señalamientos y cuestionado la legitimidad de estas medidas.
El presidente colombiano sostuvo que dicha lista ha dejado de ser efectiva para combatir al crimen organizado, señalando que actualmente “se burla de ella”, por lo que considera que ha perdido su propósito original.
En medio de este contexto, la OFAC retiró recientemente de su listado a la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien había sido sancionada desde 2018. Esta decisión se da en un escenario internacional marcado por cambios en las relaciones entre Washington y Caracas.
Por otro lado, el mandatario venezolano Nicolás Maduro enfrenta un proceso judicial en Nueva York por presuntos vínculos con el crimen organizado, lo que ha influido en el reacomodo de la política exterior estadounidense en la región.
Relación tensa
La relación entre Colombia y Estados Unidos ha atravesado momentos de alta tensión desde enero de 2025, tras el inicio del nuevo mandato de Donald Trump. Uno de los episodios más críticos ocurrió cuando Gustavo Petro se negó a recibir vuelos militares estadounidenses con ciudadanos colombianos deportados, al considerar que eran trasladados en condiciones inhumanas.
Como respuesta, el gobierno estadounidense amenazó con imponer aranceles y sanciones económicas contra Colombia, lo que profundizó las diferencias entre ambos países.
Las discrepancias continuaron, especialmente en torno a la estrategia contra el crimen organizado, derivando en sanciones contra funcionarios colombianos, incluido el propio jefe de Estado, así como en la descertificación de Colombia como país colaborador en esta lucha.
Aunque la tensión disminuyó tras una llamada entre Petro y Trump a inicios de enero y su posterior reunión el 3 de febrero, las diferencias entre ambos gobiernos siguen marcando la relación bilateral.
