

AGENCIA

Oaxaca, Oax.- La secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, realizó por primera vez un recorrido por la Tumba 10 de Huitzo, uno de los hallazgos arqueológicos más relevantes de los últimos diez años en Oaxaca, acompañada por el director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Joel Omar Vázquez, el gobernador Salomón Jara Cruz, especialistas del instituto y autoridades locales.
El sepulcro, con más de mil 400 años de antigüedad, resguarda un mascarón que representa un búho, figura que, de acuerdo con la funcionaria, aún “vigila” el sitio. Curiel de Icaza relató que por las noches el ave se posa sobre un tronco cercano al acceso, hecho documentado en un video grabado por habitantes de la comunidad.
Durante el recorrido, la secretaria descendió cerca de nueve escalones improvisados para observar de cerca el mascarón, bajo el cual se distingue el rostro de un personaje masculino, posiblemente el individuo al que fue dedicada la tumba, así como restos de pintura roja que datan aproximadamente del año 600. El acceso principal permanece sellado con una gran piedra y el ambiente se mantiene controlado por la presencia de humedad y residuos de sales.
Para ingresar a la cámara funeraria, ubicada a 2.45 metros de profundidad, se utilizó un acceso posterior habilitado con una escalera metálica. El ingreso requirió medidas sanitarias estrictas, como el uso de guantes, cubrebocas y aplicación de alcohol, tanto para proteger el sitio como a los visitantes, explicaron las restauradoras Fanny Magaña Nieto y Cristian Hernández Ortega.
Antes de descender, Curiel de Icaza realizó un ritual simbólico al arrojar mezcal al suelo en forma de cruz, como lo solicitaron autoridades municipales, y posteriormente ingresó al espacio donde se conservan fragmentos de pintura mural zapoteca, aún en proceso de rescate por parte del INAH.
El acceso se realizó de manera escalonada debido a las dimensiones reducidas del sitio. Uno de los investigadores pidió permiso a la tierra, al viento y a los ancestros antes de entrar, en señal de respeto por tratarse de un espacio funerario.
La visita generó un ambiente de emoción entre funcionarios, especialistas y pobladores, quienes expresaron orgullo por su herencia zapoteca. Habitantes de Huitzo pudieron observar de cerca el mascarón del búho y los símbolos calendáricos, elementos que habían permanecido ocultos durante más de 14 siglos.
El INAH continúa con los trabajos de investigación, conservación y documentación del sitio, considerado clave para el conocimiento de la cultura zapoteca y su cosmovisión funeraria.
