Investigaciones federales revelan la enorme capacidad de instalaciones utilizadas para transformar y almacenar hidrocarburos robados o introducidos ilegalmente al país.
MÉXICO.- Las investigaciones realizadas por autoridades federales han permitido dimensionar la magnitud que alcanzó la operación de plantas clandestinas utilizadas para procesar hidrocarburos. Una de estas instalaciones, localizada en Reynosa, Tamaulipas, tenía capacidad para procesar más de 2 millones de litros de crudo al día, lo que equivale a más de 60 millones de litros al mes.
Para dimensionar el volumen, esa cantidad sería equivalente a la carga de aproximadamente 3 mil pipas de 20 mil litros. Sin embargo, autoridades aclararon que esta equivalencia sirve únicamente para dimensionar la capacidad de las instalaciones y no significa que todo el producto fuera transportado en pipas ni que los complejos operaran permanentemente a su máxima capacidad.
Las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y las Fuerzas Armadas han permitido detectar que estas instalaciones no eran utilizadas únicamente para almacenar combustible. Algunas contaban con infraestructura para transformar hidrocarburos en gasolinas, diésel de baja calidad y combustibles destinados a la industria.
El complejo asegurado en Reynosa también contaba con depósitos con una capacidad conjunta de aproximadamente 16 millones de litros, equivalente a unas 800 pipas de 20 mil litros. En el lugar fueron localizadas tuberías, bombas, generadores, tanques industriales, tractocamiones y otros equipos empleados para manejar grandes cantidades de hidrocarburos.
Detectan infraestructura similar en otros estados
La magnitud de estas operaciones también quedó evidenciada en San Luis Potosí, donde en uno de los centros intervenidos fueron encontrados ocho depósitos con capacidad individual de 80 mil litros. En conjunto, podían almacenar 640 mil litros, equivalentes a la carga de 32 pipas.
En otro predio de la misma entidad fueron localizados 18 tanques verticales y dos líneas de producción, lo que, de acuerdo con las investigaciones, apunta a que el inmueble no estaba destinado únicamente al almacenamiento de combustible.
Mientras tanto, en Tizayuca, Hidalgo, autoridades encontraron 57 recipientes con una capacidad conjunta de aproximadamente 157 mil litros, volumen equivalente a casi ocho autotanques de 20 mil litros.
Estos hallazgos forman parte de la estrategia federal para combatir las distintas etapas del negocio del huachicol, desde el robo y contrabando de combustibles hasta su almacenamiento y posterior transformación.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que estos sitios no deben ser considerados propiamente como “refinerías clandestinas”, sino como centros de procesamiento, debido a que no cuentan con los procesos complejos de una refinería convencional.
Aun así, los aseguramientos muestran que algunas de estas instalaciones tenían capacidad para manejar millones de litros de hidrocarburos diariamente, lo que revela una estructura clandestina de grandes dimensiones detrás del negocio del huachicol.
