

De la redacción
El Buen Tono
Los precios del petróleo se encaminan a un nuevo incremento este lunes, luego de haber alcanzado su nivel más alto en casi cuatro años, impulsados por la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán, que ahora amenazan directamente con atacar infraestructura energética.
El presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó un ultimátum de 48 horas para que Irán reabra completamente el estrecho de Ormuz, advirtiendo que de no hacerlo, ordenará destruir centrales eléctricas iraníes. La declaración marca una fuerte escalada en el conflicto, que ya suma cuatro semanas.
En respuesta, el gobierno iraní advirtió que atacará instalaciones vinculadas a Estados Unidos en la región del golfo, incluyendo infraestructura energética y plantas desalinizadoras, lo que eleva el riesgo de una crisis humanitaria y energética.
El impacto ya se refleja en los mercados: el crudo Brent cerró el viernes en 112.19 dólares por barril, tras subir 3.26%, su nivel más alto desde 2022. Analistas advierten que la incertidumbre generada por el ultimátum podría provocar un nuevo repunte inmediato en los precios.
Además, el cierre del estrecho de Ormuz ha interrumpido el suministro global, con pérdidas estimadas en cientos de millones de barriles en apenas tres semanas. Expertos señalan que restablecer completamente el flujo energético podría tomar hasta seis meses.
La situación se agrava por los ataques previos a puertos y refinerías en países del golfo, lo que mantiene en alerta a los mercados internacionales. También preocupa el posible impacto en plantas desalinizadoras, fundamentales para el suministro de agua en la región, ya que su destrucción podría dejar inhabitables algunas ciudades en cuestión de semanas.
Mientras tanto, la administración de Donald Trump analiza nuevas medidas de presión, incluyendo acciones estratégicas sobre territorios clave para forzar la reapertura del estrecho, en un escenario que mantiene en vilo a la economía global.
