CDMX.- La tasa de desempleo en México, que fue de media del 3.5 por ciento en 2019, ha subido a causa de la crisis del coronavirus COVID-19 hasta el que debería ser el máximo del 7.2 por ciento en el segundo trimestre, pero en caso de una segunda oleada de la epidemia el pico será superior, del 7.5 por ciento al terminar el año, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

En su informe anual de perspectivas del empleo publicado este martes, la OCDE destaca que en ambos escenarios el empleo disminuirá “solo marginalmente en 2020” y volverá a los niveles anteriores a la crisis en el segundo trimestre de 2021.

De acuerdo con sus previsiones, México será uno de los países de la OCDE en los que menos empleo se destruirá en términos porcentuales, en concreto un 0.67  por ciento en 2020 en la hipótesis de que no hubiera un segundo brote del coronavirus y un 1.01 por ciento en caso de que sí.

Son cifras que están lejos de la media de la organización, para la que se espera un retroceso del 4.09 por ciento y del 4.98 por ciento, respectivamente, y más todavía de las de Estados Unidos (8.15 y 9.84 por ciento) y de Colombia (10.63 y 12.58 por ciento), que serán los que se verán más afectados en su mercado de trabajo.

Los autores del estudio hacen notar que México fue uno de los países que experimentó una de las mayores caídas del número de horas trabajadas (menos 22 por ciento) durante los primeros meses de la pandemia de COVID-19.

También señalan que su nivel de protección reglamentaria contra los despidos de trabajadores regulares y de restricciones para la contratación de trabajadores temporales se aproxima al promedio de la OCDE.

Pero tiene una excepción notable, ya que es el único que no permite los despidos individuales por razones económicas. Solo autoriza los despidos colectivos por razones económicas y los despidos individuales por razones personales.

La organización destaca que en México las mujeres tienen más probabilidades de trabajar a tiempo parcial: representan un 59 por ciento de todos los trabajadores a tiempo parcial y un 26 por ciento del empleo femenino lo es a tiempo parcial, lo que significa 3 puntos porcentuales más que la media en la OCDE.