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De la redacción
El Buen Tono

El esperado regreso de BTS a México, con tres conciertos programados para mayo de 2026 en el Estadio GNP, ha desatado una ola de expectativas, organización y protestas por parte del fandom ARMY, que busca garantizar precios justos y acceso equitativo a los boletos.

Desde meses antes de la venta, las seguidoras del grupo de K-pop comenzaron a movilizarse luego de que Ticketmaster y OCESA informaran que los precios de las entradas solo se conocerían una vez dentro de la fila virtual, sin publicar previamente costos oficiales ni mapas de asientos. La decisión generó inconformidad inmediata y derivó en más de 4 mil 700 quejas formales presentadas ante la Profeco.

La inconformidad escaló con una marcha pacífica en la Ciudad de México, donde las ARMYs exigieron mayor transparencia, precios claros antes de la venta y el fin de cargos sorpresa o esquemas de precios dinámicos. El tema alcanzó relevancia nacional al llegar a la conferencia matutina en Palacio Nacional, donde la presidenta Claudia Sheinbaum calificó la llegada de BTS como una “petición histórica” de la juventud mexicana.

Durante la misma conferencia, el titular de Profeco, Iván Escalante, anunció un exhorto formal dirigido a Ticketmaster y OCESA para atender las demandas de los consumidores y garantizar condiciones claras en la venta de boletos.

La polémica trascendió fronteras cuando la cadena surcoreana MBC, uno de los principales canales de televisión en Corea del Sur, dedicó cápsulas informativas al caso mexicano. En sus reportes, destacó la movilización del fandom ARMY, la intervención del gobierno mexicano y cómo el tema se volvió tendencia internacional como ejemplo de presión social organizada para exigir transparencia en espectáculos masivos.

La cobertura coreana subrayó que no se trata solo de fans inconformes, sino de consumidores organizados que reclaman reglas claras, información completa antes de las ventas y la eliminación de cargos ocultos. También recordó que este tipo de situaciones no es exclusivo de México, ya que en Corea del Sur, particularmente en ciudades como Busan, conciertos de BTS han generado polémica por el aumento desmedido en precios de hoteles, cancelaciones de reservaciones y reventa a costos exorbitantes.

Ante escenarios similares, autoridades surcoreanas han implementado sistemas de denuncia y vigilancia para frenar abusos, reconociendo el enorme impacto cultural y económico que genera el grupo a nivel global.

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