

De la redacción
El Buen Tono
La muerte de al menos seis personas tras la presunta aplicación de sueros vitaminados por vía intravenosa en el estado de Sonora ha encendido alertas sanitarias sobre una práctica cada vez más extendida en clínicas de bienestar, pero que podría implicar riesgos graves para la salud.
De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora, las víctimas identificadas como Jesús Héctor y Sebastián habrían fallecido luego de recibir una solución intravenosa en una clínica ubicada en la calle Jesús García. A estos casos se suman los de Catalina, de 38 años, quien perdió la vida en el Hospital General de Hermosillo, así como Dinora, quien también habría presentado complicaciones tras el mismo procedimiento.
En total, 10 personas resultaron afectadas: seis fallecieron, dos fueron dadas de alta y dos permanecen hospitalizadas, una de ellas en estado grave.
La Secretaría de Salud informó que los sueros relacionados con estos casos habrían estado contaminados con bacterias, aunque los resultados finales aún están en proceso de confirmación. La clínica donde se realizaron los procedimientos ya fue clausurada y el médico responsable ha sido identificado.
El caso ha puesto bajo la lupa los llamados “sueros vitaminados”, terapias intravenosas que se ofrecen en espacios conocidos como “IV Bars”, promocionados por supuestos beneficios inmediatos para la salud.
Este tipo de tratamiento consiste en la administración directa al torrente sanguíneo de vitaminas y minerales como complejo B, vitamina C, magnesio, calcio y electrolitos. Aunque en ciertos contextos médicos puede ser útil, especialistas han señalado que en personas sanas sus beneficios no están comprobados de forma consistente.
De acuerdo con referencias clínicas, el cuerpo elimina el exceso de vitaminas cuando no las necesita, lo que reduce su impacto real. Sin embargo, su aplicación no está exenta de riesgos, entre ellos reacciones alérgicas graves, infecciones sistémicas, flebitis y alteraciones en el equilibrio de electrolitos que pueden afectar el corazón o los riñones.
En paralelo, autoridades estatales han reportado 106 casos de infecciones asociadas a la atención médica en lo que va del año en Sonora, entre ellas infecciones del torrente sanguíneo, urinarias y neumonías.
Las investigaciones continúan para determinar con precisión el origen de la contaminación y las responsabilidades correspondientes en este caso que ha generado preocupación en el sector salud.
