

De la redacción
El Buen Tono
Documentos incautados por la Fiscalía General de la República (FGR) revelan cómo Nemesio Oseguera Cervantes, líder del crimen organizado en Jalisco, manejaba una estructura financiera detallada para mantener su control en la región. La contabilidad, encontrada en las cabañas de Tapalpa donde fue abatido el 22 de febrero, abarca ingresos y egresos de diciembre de 2025, con más de 8,7 millones de pesos provenientes de la venta de marihuana, cocaína, metanfetamina, fentanilo y renta de máquinas tragamonedas, mientras que los gastos operativos alcanzaron 1,38 millones de pesos.
Los registros incluyen pagos semanales a halcones —vigilantes— de 2.500 a 3.000 pesos, pistoleros con 4.000 pesos y comandantes con 6.000 pesos. Operadores de alto nivel, como Hugo César Macías Ureña, El Tuli, recibían hasta 300.000 pesos. Otros miembros destacados incluyen Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, El Sapo; Luis Miguel Pelayo, El Meño; Francisco Javier Gudiño Haro, La Gallina, y Jesús Ambriz Cano, El Yogurt. Además, se registran pagos en dólares, incluyendo dos millones a “Mono Flako” y 600.000 en “regalos de nietos”.
La contabilidad también muestra sobornos a autoridades, con pagos a la Guardia Nacional, policías municipales y la Fiscalía. En Tapalpa, los pagos alcanzaron 138.000 pesos, casi el 20% de la nómina de seguridad local, mientras que otros municipios como Chiquilistlán y Atemajac de Brizuela también recibieron aportaciones.
Estos documentos reflejan la complejidad operativa y financiera del grupo criminal, evidenciando su control territorial en las Lagunas de Jalisco y su capacidad de infiltrar instituciones. La FGR utiliza esta evidencia para desarticular la red financiera del crimen organizado, en paralelo con operativos del Departamento del Tesoro estadounidense contra sus negocios ilícitos y fraudes turísticos.
Si Harfuch ya tiene esa información, ¿por qué no actúa contra esa policía vendida y corrupta que acepta dinero?
