Mientras el alcalde presumía despidos por falta de resultados, mantuvo en el DIF a una funcionaria señalada durante meses por malos tratos y conflictos internos. Ahora intentan reducir todo a “asuntos personales”
EL BUEN TONO
Córdoba, Ver.- La salida de Elba Baeza de la Dirección del DIF Municipal no sólo exhibe una nueva crisis dentro de la administración de Manuel Alonso Cerezo, también deja al descubierto el doble discurso con el que se ha conducido el gobierno municipal.
Durante meses circularon versiones de trabajadores que señalaban un ambiente laboral tenso dentro del DIF, marcado por malos tratos, confrontaciones internas y una creciente inconformidad entre el personal. Sin embargo, pese a que las quejas eran cada vez más frecuentes, la administración municipal decidió ignorarlas y sostener a la funcionaria en el cargo.
Ahora que su salida es un hecho, el alcalde pretende resumir toda la polémica en una explicación que pocos creen: “Asuntos personales”.
La narrativa oficial busca presentar el relevo como una decisión voluntaria de la exdirectora, evitando hablar del desgaste que arrastraba la dependencia y de los señalamientos que durante meses circularon tanto dentro como fuera del DIF.
Lo más contradictorio es que el propio Manuel Alonso aseguró en reiteradas ocasiones que su gobierno no toleraría funcionarios que no dieran resultados y que varios servidores públicos habían sido removidos precisamente por ese motivo. Sin embargo, cuando los cuestionamientos alcanzaron a Elba Baeza, el criterio cambió por completo.
Lejos de actuar, el alcalde la mantuvo en el cargo mientras las inconformidades crecían. Hoy, cuando la situación se volvió imposible de ignorar, el Ayuntamiento intenta presentar la salida como un simple trámite administrativo y no como el desenlace de una gestión severamente cuestionada.
La explicación oficial tampoco responde por qué, si todo estaba funcionando correctamente, fue necesario realizar cambios en una de las áreas más sensibles del gobierno municipal.
La salida de Elba Baeza parece convertirse en otro ejemplo de cómo el gobierno municipal intenta tapar una crisis interna sin asumir responsabilidades ni explicar por qué ignoró durante tanto tiempo los señalamientos que terminaron por alcanzarlo.
