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De la Redacción
El Buen Tono

Orizaba.– En menos de un año, al menos cuatro muertes se han registrado en hechos relacionados directamente con personal, unidades o condiciones bajo responsabilidad del Ayuntamiento de Orizaba; la racha de Juan Manuel Diez continúa con Hugo Chaín: misma continuidad, mismo partido, mismo gobierno, mismos errores, lo que evidencia un patrón preocupante de omisiones institucionales en materia de seguridad laboral y operación de servicios públicos.
El caso más reciente ocurrió este miércoles, cuando un ciclista perdió la vida tras ser arrollado por un camión recolector de basura en pleno centro de la ciudad, en la intersección de Oriente 7 y Norte 2, a unos metros del mercado Melchor Ocampo.
Sin embargo, este hecho no es aislado. A la lista se suma la muerte de una trabajadora municipal de Parques y Jardines, quien fue atropellada mientras realizaba labores en una rotonda; así como la de un trabajador arrastrado por la corriente del río durante labores vinculadas a obra, y otro caso relacionado con trabajos en infraestructura municipal, donde las condiciones de seguridad han sido cuestionadas.
La constante en estos casos no sólo es la pérdida de vidas, sino el vínculo directo con actividades, supervisión o personal del propio Ayuntamiento.
En el caso del ciclista, testigos han comenzado a señalar un elemento recurrente: los conductores de unidades municipales suelen manejar a exceso de velocidad, incluso en zonas de alta afluencia peatonal, lo que incrementa el riesgo para la población.
Estas versiones coinciden con quejas ciudadanas previas sobre la forma en que operan camiones de servicios públicos, particularmente en calles estrechas del primer cuadro, donde la pericia y precaución deberían ser obligatorias.
El señalamiento no es menor. Al tratarse de trabajadores al servicio del municipio, existe una responsabilidad mayor no sólo en el cumplimiento de normas, sino en la obligación de garantizar condiciones seguras tanto para ellos como para la ciudadanía.
A pesar de ello, los hechos reflejan fallas en capacitación, supervisión y control, lo que coloca en el centro del debate la actuación de áreas como Policía Vial y las direcciones operativas del Ayuntamiento.
Aunque en el caso más reciente el conductor fue detenido y la unidad asegurada, la discusión ya no se limita a responsabilidades individuales, sino a una posible cadena de negligencias institucionales que, en conjunto, han derivado en consecuencias fatales. La exigencia social apunta a algo más que sanciones: demanda claridad, prevención y acciones reales que eviten que estos hechos se repitan y rompan con la continuidad de las malas prácticas del gobierno de Juan Manuel Diez.

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