

De la redacción
El Buen Tono
Orizaba.-Ciudadanos y turistas encendieron la alerta por las condiciones en que se encuentran los monos araña dentro de la Unidad de Manejo Ambiental (UMA) de Orizaba, luego de denunciar la presencia visible de una plaga de ratas dentro de la jaula donde habitan estos primates, situación que representa un riesgo sanitario y evidencia fallas en el manejo de fauna en cautiverio.
De acuerdo con testimonios de visitantes, la colonia de monos araña llegó a ser una de las más visibles y activas dentro del recinto, incluso con la presencia de hembras que en distintas ocasiones fueron observadas embarazadas o con crías; sin embargo, con el paso del tiempo el número de ejemplares ha disminuido sin que exista información clara sobre su destino o estado de salud.
A la preocupación por la reducción de la población se suma ahora la presencia de roedores dentro del área de resguardo. Especialistas advierten que, aunque el riesgo de rabia por mordeduras de ratas es bajo, estos animales sí pueden generar otros problemas sanitarios graves para los primates en cautiverio.
Las ratas pueden transmitir infecciones bacterianas y parasitarias como leptospirosis o salmonelosis, contaminar agua y alimento con heces, provocar lesiones por mordeduras e incluso generar estrés crónico en los animales, lo que reduce su sistema inmunológico. A ello se suma el daño estructural que los roedores pueden causar a jaulas o instalaciones, agravando las condiciones de resguardo.
Este escenario resulta especialmente delicado considerando que la UMA de Orizaba alberga alrededor de 300 animales, incluidos diversos primates que permanecen bajo resguardo tras decomisos o rescates, por lo que el control sanitario debería ser una prioridad permanente.
La Ley General de Vida Silvestre establece que las Unidades de Manejo Ambiental están obligadas a garantizar condiciones sanitarias óptimas, prevenir enfermedades y mantener control de plagas para evitar sufrimiento o riesgos a la fauna en cautiverio.
La supervisión corresponde a autoridades federales como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, que pueden realizar inspecciones e incluso aplicar sanciones si se detectan irregularidades.
Ante esta situación, ciudadanos señalaron que la defensa de los animales en cautiverio debe ejercerse con responsabilidad y vigilancia constante, pues los espacios que presumen resguardo y conservación de especies no pueden convertirse en lugares donde se ponga en riesgo la salud de los propios animales.
Por ello, plantearon la necesidad de que autoridades ambientales realicen una inspección inmediata para verificar las condiciones sanitarias del área, aplicar un control humanitario de plagas y garantizar el bienestar de los ejemplares que permanecen en la UMA.
