

De la redacción
El Buen Tono
Más de un centenar de personas con cáncer de páncreas han enviado cartas y correos electrónicos al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en Madrid con la esperanza de obtener ayuda directa del reconocido bioquímico Mariano Barbacid, luego de que anunciara resultados “curativos” en ratones de laboratorio.
La reacción fue inmediata. Algunos pacientes incluso acudieron personalmente a las instalaciones del instituto para intentar hablar con el científico, impulsados por la difusión mediática que calificó el hallazgo como un “milagro” durante un popular programa de televisión en España.
El equipo de Barbacid logró la regresión completa del tumor en 45 ratones mediante una “terapia triple” que ataca la proteína KRAS, clave en casi el 90% de los casos de este tipo de cáncer. El tratamiento combina tres fármacos experimentales que actúan desde distintos frentes para frenar la proliferación celular descontrolada.
Aunque los resultados fueron publicados en la revista científica PNAS, especialistas internacionales han pedido prudencia. Subrayan que se trata de estudios preclínicos y que históricamente solo una pequeña fracción de terapias exitosas en animales logra funcionar en humanos.
Investigadores del MD Anderson Cancer Center, la Universidad de Pennsylvania, Stanford y Yale coincidieron en que el avance es prometedor, pero criticaron la manera en que se presentó al público. Consideran que hablar de “cura” puede generar expectativas poco realistas en pacientes que atraviesan una enfermedad con alta mortalidad.
A la controversia se suma un posible conflicto de interés. Barbacid y dos colaboradoras fundaron la empresa Vega Oncotargets para desarrollar y patentar medicamentos derivados de esta línea de investigación. El sitio web de la compañía llegó a anunciar “la primera terapia efectiva contra el cáncer de páncreas”, frase que posteriormente fue retirada.
La empresa aún no cuenta con empleados ni ha probado sus propios compuestos en ratones, aunque estima que, en el mejor escenario, los ensayos clínicos en humanos podrían iniciar en dos o tres años. Sus directivos reconocieron que el mensaje inicial pudo interpretarse como una promesa prematura.
Mientras tanto, la Fundación CRIS contra el Cáncer lanzó una campaña de recaudación que en pocos días sumó millones de euros para financiar el proyecto. El propio Barbacid ha señalado que se requerirían al menos 30 millones de euros para llegar a la primera fase de pruebas en pacientes.
Dentro del CNIO, los correos electrónicos continúan acumulándose. Los investigadores insisten en que el trabajo representa un paso relevante en laboratorio, pero no un tratamiento disponible. La historia refleja el delicado equilibrio entre la esperanza científica y la responsabilidad de comunicar avances médicos sin crear falsas expectativas.
