

De la Redacción
El Buen Tono
Orizaba.- Detrás de la fachada turística de Orizaba y del atractivo que representan los animales de la Reserva Animal, se esconde una realidad preocupante que los propios trabajadores del lugar describieron como alarmante. Por instrucciones superiores, se ordenó el recorte en la alimentación de los ejemplares, lo que los mantiene al borde del estrés por la competencia para obtener comida.
De acuerdo con testimonios, las raciones de alimento para los leones que se encuentran al interior de Casa Vegas han dejado de ser constantes. “Antes se les daba carne de calidad, ahora lo que sobra o lo más barato. Hay días que comen y otros no, y eso genera peleas. Los animales están tensos, y se nota”, relataron.
La versión apunta a una decisión administrativa adoptada desde hace varias semanas, derivada de un ajuste presupuestal que habría priorizado la reducción de costos operativos por encima del bienestar animal. Aunque no hay cifras oficiales, se sabe que la compra de alimento especializado se redujo drásticamente, sustituyéndose en ocasiones por restos cárnicos de dudoso valor nutricional. Sin embargo, la alimentación no es la única preocupación. En los últimos días, ciudadanos han documentado y denunciado una serie de incidentes que evidencian el descuido generalizado en la UMA. Uno de los casos más graves es el de un avestruz que perdió un ojo tras pincharse con un alambre de la cerca. De acuerdo con testigos, el animal permaneció herido durante horas sin recibir atención veterinaria oportuna, lo que agravó la lesión y derivó en la pérdida del órgano.
Asimismo, se difundió un video que muestra a un oso negro con heridas visibles en la piel, en evidente estado de deterioro físico. La grabación, que circuló ampliamente, provocó indignación entre defensores de animales, quienes señalaron que estas condiciones reflejan la falta de mantenimiento y supervisión veterinaria.
Estos son solo algunos de los últimos casos reportados por la ciudadanía, que ha señalado en múltiples ocasiones la presencia de ejemplares en condiciones precarias, ratas en las jaulas —las cuales además están en mal estado— y la falta de personal especializado.
