AGENCIAS
México.- Al menos 13 mexicanos habrían muerto durante bombardeos realizados por el Ejército de Estados Unidos contra embarcaciones presuntamente relacionadas con redes del narcotráfico en el océano Pacífico y el mar Caribe, según una investigación publicada por el diario Los Angeles Times.
El reportaje señala que las acciones forman parte de la estrategia de seguridad impulsada por el gobierno del presidente Donald Trump, la cual incluye operaciones militares contra embarcaciones utilizadas para el tráfico de drogas.
Entre las víctimas se encuentran ocho pescadores originarios de Punta Pérula, Jalisco, quienes zarparon en febrero de este año y nunca regresaron. Su desaparición coincidió con reportes del Comando Sur de Estados Unidos sobre la destrucción de embarcaciones en esa región marítima.
Durante meses, familiares de los pescadores realizaron campañas de búsqueda y difundieron fichas en redes sociales con la esperanza de localizarlos, sin obtener información sobre su paradero.
La investigación también identifica a cinco pescadores de Baja California entre las víctimas de los operativos militares. De acuerdo con testimonios recopilados por el medio estadounidense, tanto los hombres de Jalisco como los de Baja California presuntamente participaban en el traslado de combustible para embarcaciones utilizadas por organizaciones dedicadas al tráfico de cocaína hacia Sudamérica, actividad con la que buscaban obtener ingresos adicionales.
Más de 200 muertos en operaciones marítimas
El reportaje indica que entre septiembre de 2025 y junio de 2026, el Ejército de Estados Unidos realizó 66 operativos marítimos, con un saldo de 221 personas fallecidas.
Según la publicación, las autoridades estadounidenses mantienen bajo reserva la identidad de las víctimas y las coordenadas exactas de los bombardeos, al argumentar motivos de seguridad nacional.
Asimismo, señala que varias de estas acciones se llevaron a cabo en aguas internacionales, fuera de la jurisdicción territorial de México, lo que ha dificultado que las familias conozcan oficialmente las circunstancias en las que murieron sus seres queridos.
Hasta el momento, las autoridades estadounidenses no han emitido un posicionamiento público sobre los casos específicos documentados por la investigación, mientras que las familias continúan exigiendo información sobre el destino de los pescadores desaparecidos.
