JavaScript must be enabled in order for you to see "WP Copy Data Protect" effect. However, it seems JavaScript is either disabled or not supported by your browser. To see full result of "WP Copy Data Protector", enable JavaScript by changing your browser options, then try again.
PUBLICIDAD
publicidad

Adriana Estrada
El Buen Tono

Ixhuatlancillo.- La contaminación del río Orizaba en el municipio dejó de ser una advertencia para convertirse en una emergencia sanitaria y ambiental que afecta a los habitantes de la unidad habitacional Valle Dorado.
Tras casi dos décadas de abandono institucional, vecinos denunciaron que el afluente recibe descargas constantes de aguas residuales sin tratamiento, envuelto en espuma y un olor a drenaje que refleja la omisión histórica, que también es corrupción, del gobierno municipal.
De acuerdo con los habitantes, lo más indignante del problema es su normalización, pues la autoridad permitió que el crecimiento poblacional avanzara sin la infraestructura más básica, que es tratar los desechos que genera.
Acusaron que actualmente al menos dos descargas directas vierten aguas negras de forma permanente al cuerpo de agua, una de ellas a escasos metros de viviendas, lo que representa un riesgo sanitario real para las familias residentes del área.
Mientras el municipio carece de una planta de tratamiento, sus gobernantes sólo evaden la responsabilidad que les corresponde, mientras el afluente se convierte en un foco de infección constante.
Refirieron que, al ser un problema de antaño, ya solicitaron la intervención de las autoridades municipales; sin embargo, siempre suelen escudarse en la falta de recursos.
Manifestaron que el fraccionamiento Valle Dorado y otras colonias crecieron sin que se exigiera a desarrolladores inmobiliarios la instalación de sistemas de saneamiento necesarios.
“Lo que antes era un río con vida, con peces y corrientes limpias en sus partes altas, hoy recibe desechos domésticos y hasta animales muertos”, denunciaron los pobladores afectados.
El rezago en Ixhuatlancillo comparte la misma desidia que sus vecinos como Mariano Escobedo y La Perla, donde tampoco se garantiza el tratamiento de aguas residuales que ordena la normativa ambiental vigente.
La omisión es sistémica habla de una clase política que prioriza las ocurrencias y el clientelismo sobre la gestión ambiental más elemental, consideraron afectados.
Advirtieron que mantener esta situación implica la contaminación de mantos acuíferos, pérdida irreversible de biodiversidad y graves afectaciones a la salud pública, costos que terminarán pagando las comunidades, mientras los responsables se escudan en la falta de denuncias o en la burocracia. 
“Esperamos que los alcaldes actúen y dejen su pasividad”, manifestaron.

CANAL OFICIAL