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De la redacción
El Buen Tono

Al más puro estilo del viejo oeste, los robos a trenes en México continúan siendo un problema vigente, aunque con una tendencia a la baja en los últimos años, de acuerdo con datos oficiales de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF).

En el acumulado de los últimos tres años, el país registra poco más de 20 mil robos al sistema ferroviario. No obstante, 2025 se perfila como el año con menor incidencia. Al cierre de octubre de 2025, las cifras más recientes indican exactamente tres mil robos, una reducción significativa frente a los seis mil 941 registrados en 2024 y los 10 mil 125 de 2023.

Durante 2025, la mayoría de los robos se concentraron en productos y carga transportada por los trenes, seguidos por el hurto de material rodante y, en menor medida, combustible. Estos hechos se reportaron en 24 de las 32 entidades del país, con mayor incidencia en Coahuila, Aguascalientes, Sinaloa, Sonora y Guanajuato. Zacatecas, Jalisco y Durango también presentaron cifras relevantes.

Pese a la disminución general, algunos episodios recientes reflejan la persistencia y el nivel de riesgo asociado a estas actividades. Uno de los casos más graves ocurrió el 11 de noviembre de 2025 en el municipio de Nopala de Villagrán, Hidalgo, donde un grupo armado intentó descarrilar un tren de carga de Ferromex mediante la colocación de obstáculos en las vías, con el objetivo de saquear la mercancía.

El intento derivó en un enfrentamiento armado con personal de seguridad privada, que dejó como saldo la muerte de un custodio y un presunto integrante del crimen organizado, además de varios heridos. El hecho evidenció el uso creciente de sabotaje estructural, no solo para detener las unidades, sino como una táctica de emboscada.

Datos de la ARTF señalan que, hasta octubre de 2025, se contabilizaron 523 eventos de vandalismo en la infraestructura ferroviaria, que incluyen obstrucciones en las vías y daños a señales o componentes de la ruta.

En Puebla, particularmente en la región conocida como el Triángulo Rojo, el robo a trenes se ha vuelto recurrente, según reportes locales. En esta zona, los responsables suelen forzar la detención de las máquinas mediante el cierre de angulares, que accionan los frenos de aire, o con la colocación de barricadas.

Un antecedente relevante se registró en octubre de 2024, cuando un bloqueo en Chapulco mantuvo paralizadas más de 25 mil toneladas de carga industrial y químicos durante 18 días. El conflicto se originó tras un descarrilamiento previo que provocó la contaminación de mantos acuíferos locales, lo que agravó el impacto social y económico del incidente.

Aunque las cifras muestran una reducción sostenida, los robos a trenes y el vandalismo ferroviario siguen representando un desafío para la seguridad, la infraestructura y la cadena logística del país.

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