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AGENCIA

Caracas/Moscú.- La captura de Nicolás Maduro, ocurrida el pasado 3 de enero durante un ataque militar ejecutado por Estados Unidos en Caracas, continúa generando reacciones a nivel internacional. La más reciente provino de Rusia, que advirtió que la situación en Venezuela, junto con el escenario en Irán, obliga a Moscú y Pekín a mantener una evaluación constante de los riesgos para la seguridad global.

La postura fue expresada por el ministro de Defensa ruso, Andrei Belousov, tras una reunión con su homólogo chino. Las declaraciones fueron difundidas por medios estatales rusos y confirmadas por voceros del Kremlin, además de ser retomadas por cadenas internacionales como NTN24. Se trata del pronunciamiento más relevante de Moscú desde la caída del régimen de Nicolás Maduro.

Belousov señaló que los acontecimientos recientes en Venezuela, así como el contexto geopolítico en Medio Oriente, exigen que Rusia y China analicen de manera permanente la situación de seguridad y adopten medidas oportunas. Aunque no anunció acciones concretas, el mensaje deja entrever un fortalecimiento de la coordinación estratégica entre ambas potencias frente a operaciones militares encabezadas por Estados Unidos.

El pronunciamiento se da un día después de que el embajador ruso en Caracas, Serguéi Melik-Bagdasárov, revelara detalles del operativo del 3 de enero, durante el cual fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro y a su esposa, Cilia Flores. En entrevista con el canal Rossia 24, el diplomático confirmó que el régimen venezolano intentó repeler el ataque con sistemas antiaéreos de fabricación rusa, pero sin éxito.

“Además de tener una ametralladora en las manos, hay que saber dispararla”, declaró Melik-Bagdasárov, al atribuir el fracaso a la falta de capacitación del personal militar venezolano. Según explicó, los sistemas portátiles Iglá fueron activados al menos en dos ocasiones, pero ninguno logró impactar los objetivos. Aseguró que el fallo no se debió al armamento, sino al deficiente entrenamiento de las fuerzas locales.

Pese al colapso del régimen de Maduro, Moscú afirmó que su cooperación militar con Venezuela no ha sido cancelada. El embajador ruso sostuvo que los acuerdos se mantendrán vigentes y que los sistemas de armas rusos permanecerán en el país “durante décadas”.

Esta postura fue respaldada por el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, quien defendió la inversión rusa en territorio venezolano y confirmó que existen proyectos estratégicos que Moscú busca preservar. También afirmó que el gobierno ruso mantiene comunicación constante con las nuevas autoridades y que conoce bien a la actual líder del régimen, Delcy Rodríguez.

Maduro fue capturado durante un operativo militar estadounidense catalogado como “quirúrgico”, dirigido contra instalaciones estratégicas del régimen. Tras su detención, el control del poder quedó en manos de los hermanos Rodríguez, y Delcy Rodríguez se juramentó como presidenta encargada ante una Asamblea Nacional sin reconocimiento internacional.

El exmandatario enfrenta cargos en Estados Unidos por conspiración narcoterrorista, tráfico de cocaína, posesión de armas de alto poder y uso de dispositivos destructivos contra intereses estadounidenses, delitos que sirvieron como base legal para su captura.

Las recientes declaraciones del Kremlin confirman que, pese al colapso del régimen de Maduro, Venezuela sigue siendo un punto clave en el tablero geopolítico. La continuidad de la cooperación militar, el respaldo político a la nueva dirigencia y la coordinación con China muestran que Rusia no tiene intención de abandonar su influencia en el país sudamericano en el corto plazo.

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