

Agencias
La Habana, Cuba.- En medio de una severa crisis energética, Rusia envió un cargamento de 100 mil toneladas de petróleo a Cuba, en una operación que contó con la autorización de Estados Unidos y que busca mitigar los constantes apagones que afectan a la isla.
El gobierno ruso confirmó la llegada del buque petrolero Anatoli Kolodkin al puerto de Matanzas, marcando un apoyo clave de Moscú hacia La Habana en un momento crítico para su sistema energético. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que Rusia continuará respaldando a Cuba ante la situación actual. “No podemos mostrarnos indiferentes ante la desesperada situación que viven hoy los cubanos”, declaró.
Este envío representa un alivio inmediato para la generación eléctrica en la isla, permitiendo la reactivación parcial de servicios básicos, industrias y el suministro energético en diversas regiones afectadas por cortes prolongados de luz.
Lo que ha llamado la atención es que la operación contó con el aval de Estados Unidos, a través de la autorización de su Guardia Costera, en un movimiento poco habitual dentro de su política hacia Cuba. La decisión se da pese a que Washington ha mantenido una postura restrictiva, incluyendo advertencias sobre posibles sanciones o aranceles a países que suministren petróleo a la isla.
Analistas consideran que esta autorización refleja cierta flexibilidad ante la crisis humanitaria y energética que enfrenta Cuba, aunque también evidencia la gravedad del problema estructural en el abastecimiento de combustible.
La crisis energética en la isla se ha intensificado en los últimos meses, provocando apagones constantes, afectaciones a la economía y descontento social. En este contexto, el apoyo de Rusia se perfila como un factor clave para estabilizar temporalmente la situación, mientras persisten los desafíos a largo plazo.
