

De la redacción
El Buen Tono
Ucrania vivió una de las noches más intensas del conflicto luego de que fuerzas de Rusia ejecutaran un ataque masivo con cerca de 400 drones y al menos 40 misiles dirigidos principalmente contra la infraestructura energética del país, provocando cortes eléctricos de emergencia en la mayoría de las regiones.
El bombardeo ocurrió entre la noche del viernes y la madrugada del sábado. Autoridades locales confirmaron la muerte de una persona en la región occidental de Rivne, además de dos heridos. También resultaron afectadas Volonia, Ivano-Frankovsk y Leópolis, zonas cercanas a las fronteras con Polonia y Rumanía.
La empresa energética nacional Ukrenergo informó que los daños obligaron a aplicar apagones de emergencia para estabilizar el sistema eléctrico. Señaló que el suministro se restablecerá de forma gradual conforme se reparen las instalaciones afectadas.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, condenó el ataque y aseguró que el principal objetivo fue la red eléctrica y las subestaciones de generación y distribución. El primer ministro Denís Shmigal detalló que fueron impactadas subestaciones clave y plantas de generación en Dobrótvir y Burshtín, consideradas pilares del suministro energético nacional.
El impacto resulta especialmente grave debido a las bajas temperaturas. En algunas ciudades se esperaban hasta seis grados bajo cero, lo que incrementa el riesgo para miles de familias que dependen de la electricidad para calefacción.
Ante la magnitud del ataque, Ucrania solicitó apoyo de emergencia a Polonia. Las Fuerzas Armadas polacas activaron vigilancia aérea con sistemas de defensa y aeronaves de la OTAN ante la cercanía de los bombardeos a su territorio.
Zelenski advirtió que varias centrales nucleares tuvieron que reducir su producción y una fue apagada automáticamente por seguridad, lo que profundizó la crisis energética.
En paralelo, continúan los esfuerzos diplomáticos. Ucrania, Rusia y Estados Unidos mantienen un proceso de reuniones trilaterales que ya tuvo dos rondas en Abu Dabi. Una tercera podría celebrarse en territorio estadounidense, a propuesta de la administración del presidente Donald Trump, con el objetivo de avanzar hacia acuerdos que reduzcan la escalada del conflicto.
