

De la redacción
El Buen Tono
Córdoba.- Lo que debería ser un ejercicio democrático para elegir agentes y subagentes municipales se ha convertido en una auténtica porquería marcada por la corrupción, el clientelismo y la intervención descarada de políticos que buscan imponer a sus incondicionales.
En comunidades como San Rafael Calería, Guadalupe Barreal y San Isidro Palotal, ciudadanos han alzado la voz ante un proceso viciado desde su origen, señalando directamente la intervención de los diputados Zenyazen Escobar García y Juan Tress Zilli, quienes —acusan— operan políticamente para controlar las agencias municipales como si se tratara de cotos de poder.
Las denuncias apuntan a una estructura bien articulada en la que también estarían involucrados el coordinador de Morena, Fernando Parra, así como el regidor Jorge Huerta, quienes presuntamente participan en la imposición de candidatos afines con miras a futuros procesos electorales.
CLIENTELISMO Y COMPRA DE VOTOS
A la par de la operación política, las prácticas clientelares desataron la indignación social. Habitantes denunciaron que candidatas han recurrido al uso indebido de apoyos sociales para ganar simpatías.
En San Isidro Palotal, la candidata Gliceria Olvera, conocida como “Glicerina”, fue señalada por presuntamente utilizar despensas del programa de “desayunos fríos” del DIF para promover su candidatura, luego de obtenerlas mediante engaño. Su cierre de campaña, realizado el 1 de abril con caravana y baile, estuvo marcado por estas irregularidades.
Un caso similar ocurrió en Guadalupe Barreal, donde Tere Marrero y su suplente Macrina Lara fueron evidenciadas el 30 de marzo entregando despensas durante recorridos proselitistas, invitando abiertamente a votar por su planilla. De acuerdo con los denunciantes, estos apoyos no fueron otorgados para fines electorales, sino que fueron obtenidos de manera irregular, lo que configura un posible delito electoral.
