

De la Redacción
El Buen Tono
Río Blanco.- El 31 de diciembre pasado, marcó el fin de la administración de Ricardo Pérez García, que pasó a la historia por la serie de escándalos públicos que pusieron al descubierto una alarmante normalización de la corrupción y la conducta ilegal en cargos de elección popular.
Los casos en los que se involucró Pérez visibilizaron un panorama de abuso de poder, nepotismo y violación de la ley entre quienes debieran garantizarla.
La imagen de la autoridad municipal sufrió un golpe con la detención en flagrancia del exalcalde por la básica y grave posesión ilegal de armas de fuego y equipo táctico, además, le aseguraron un vehículo.
Este hecho, se registró en febrero de 2023, en el municipio de Córdoba, aunque posteriormente fue liberado, la marca por el delito de portación de arma de fuego quedó en su expediente particular.
Otro delito, fue por las denuncias públicas de violencia familiar expuestas por su esposa, aunque desistió de la denuncia, el hecho también quedó plasmado.
A su expediente se le sumó el procedimiento especial sancionador CG/SE/PES/JPVL/029/2023, donde el Tribunal Electoral del Estado de Veracruz (TEV), reconoció la existencia de violencia política en razón de género contra la sindica única, Janett Paola del Valle Lara.
El exedil quedó inscrito en el Registro Nacional y Estatal de Personas Sancionadas en Materia de Violencia de Género contra las Mujeres en Razón de Género, castigo por seis años, lo que le impide obtener un cargo público durante ese tiempo.
Estos problemas, marcan el perfil del funcionario, hechos que revela un desprecio por la ley y por los valores mínimos de convivencia que se esperan de un servidor público.
Ahora que se fue también se llevó los últimos recursos económicos que le depositaron; dependerá de las nuevas autoridades, si el ahora exfuncionario queda impune.
