Un niño camina en su escuela rural a lado de campos fumigados de plaguicidas, pese a las protestas constantes de las maestras “porque los agrotóxicos matan”, mostró en fotografías Damián Marino, investigador de medio ambiente de la Universidad Nacional de la Plata, Argentina, uno de los países de Latinoamérica con mayor uso de plaguicidas per cápita, del orden de 10 litros por habitante por año, de los cuales 8 litros son glifosato, clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como potencial cancerígeno.

“Cultivos fumigados conviviendo con los juegos de los niños es parte de la vida cotidiana de esta ruralidad”, dijo en un foro organizado por el Seminario y Observatorio Académico Universitario de Sociedad, Medio Ambiente e Instituciones (SUSMAI) de la UNAM.