

De la redacción
El Buen Tono
Mientras una flota de buques de guerra y aviones de combate de Estados Unidos se desplegaba frente a Venezuela, Nicolás Maduro celebraba el Año Nuevo rodeado de familiares y amigos, convencido de que Washington no se atrevería a lanzar un ataque directo contra Caracas. Así lo revela el reportaje “Los últimos días de Maduro en el poder”, publicado por The New York Times.
De acuerdo con la investigación, Maduro subestimó las intenciones del presidente Donald Trump y creyó que el despliegue militar estadounidense era solo una estrategia de presión para forzarlo a negociar su permanencia o una salida pactada del poder.
Una Nochevieja sin señales de alarma
Según el diario, al finalizar 2025 el mandatario venezolano se encontraba relajado. Compartió la cena tradicional, escuchó música y envió mensajes de Año Nuevo a sus colaboradores cercanos. Aunque sabía que existían posibles traiciones dentro de su entorno, aseguró a sus aliados que aún tenía margen para negociar y mantenerse en el poder o abandonar el cargo en sus propios términos.
Incluso cuando explosiones sacudieron la base militar de Fuerte Tiuna el 3 de enero, algunos en su círculo pensaron que se trataba de un intento de golpe interno y no de una operación militar extranjera.
La llamada que cambió el rumbo
El 21 de noviembre, Trump y Maduro sostuvieron una breve llamada telefónica que duró entre cinco y diez minutos. Según el reportaje, la conversación terminó sin acuerdos ni amenazas explícitas, pero ambos líderes sacaron conclusiones distintas.
Maduro interpretó el diálogo como una señal de que podía ganar tiempo para negociar, mientras que Trump consideró su actitud como indiferencia, lo que influyó en la decisión de utilizar la fuerza.
Ultimátums ignorados
Posteriormente, Maduro recibió un mensaje para abandonar el poder, transmitido por el empresario brasileño Joesley Batista tras reunirse con el secretario de Estado Marco Rubio.
El mandatario venezolano desestimó la advertencia y optó por mantener apariciones públicas constantes, con discursos y actos en los que insistía en su permanencia en el cargo. Según el reportaje, incluso algunos videos donde aparecía bailando provocaron molestia en Trump y reforzaron la decisión de avanzar con la operación militar.
El cálculo fallido
Hasta el final, Maduro creyó que el escenario más probable sería un ataque limitado contra instalaciones petroleras o puntos estratégicos, pero no una ofensiva directa contra Caracas.
En la madrugada del 3 de enero, fuerzas estadounidenses atacaron varias bases militares y lograron capturar a Maduro y a su esposa, Cilia Flores. La operación dejó más de un centenar de muertos entre combatientes venezolanos y extranjeros.
El reportaje concluye que la caída del líder venezolano se debió, en gran medida, a un error de cálculo al subestimar la disposición de Estados Unidos para intervenir directamente.
