De la Redacción
El Buen Tono
ORIZABA.- La “joya de la seguridad” que tanto presume el gobierno municipal de Hugo Chahín Kuri mostró su peor faceta este jueves: dos negocios asaltados a plena luz del día en el corazón comercial y turístico de la ciudad, sin capacidad de reacción policial, sin detenidos y con un asesor de seguridad que sigue cobrando 56 mil pesos mensuales, mientras registra una acusación por desaparición forzada.
El primer atraco ocurrió en una joyería, sobre Oriente 2, entre Madero y Sur 3, uno de los corredores con mayor afluencia peatonal y se supone, con patrullajes permanentes, mientras que esos mismos sujetos asaltaron otro negocio metros adelante, burlándose así de la policía que brilla por su ausencia.
Apenas se procesaba ese hecho cuando se confirmó un segundo asalto, ejecutado por los mismos delincuentes, en una financiera localizada en Oriente 4, entre Sur 3 y Sur 5. De nueva cuenta, la corporación local de seguridad prefiere detener a vendedores ambulantes que a malhechores.
Testigos señalan que la presencia de los uniformados fue tardía y limitada a un despliegue posterior meramente reactivo y de protocolo, pero sin ningún resultado favorable.
El caso vuelve a poner en entredicho la estrategia de seguridad del municipio, particularmente porque la policía de Orizaba tiene la certificación CALEA (acredita estándares y procedimientos policiales). Sin embargo, para locatarios y ciudadanos esa acreditación pesa menos que los delincuentes armados paseándose sin obstáculos por el centro.
Mientras las víctimas levantan inventarios y el miedo escala en las calles, el asesor coordinador de Seguridad, Alfredo Álvarez Valenzuela, continúa en la nómina municipal con una percepción cercana a 56 mil pesos mensuales. El funcionario carga con una acusación por el delito de desaparición forzada, motivo por el cual fue separado de su cargo como secretario de Seguridad en Tlaxcala.
Pese a esa trayectoria oscura, el presidente municipal de la ciudad de Orizaba, Hugo Chahín Kuri, decidió traerlo a Orizaba y mantenerlo al frente de la estrategia de seguridad, lo que cobra factura en el centro de la ciudad con negocios asaltados y una corporación que no llegó a tiempo ni detuvo a nadie.
La doble acción delictiva en pleno corazón comercial, con los mismos sujetos moviéndose de un punto a otro sin ser detenidos, demuestra que la inteligencia policial brilla por su ausencia y que los patrullajes preventivos son, en los hechos, una simulación y claro acuerdo corrupto para dejarlos operar libremente.
