

México.- La Semana Santa en México no es solo un periodo vacacional, sino el eje central de la fe para millones de católicos que conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Durante estos días, templos y calles se transforman en escenarios de profunda devoción, con procesiones, misas y representaciones que reúnen a comunidades enteras. Uno de los eventos más emblemáticos es el Viacrucis de Iztapalapa, reconocido a nivel internacional por la magnitud de su convocatoria.
Más allá de lo religioso, esta celebración también tiene un fuerte impacto cultural, pues promueve la unión familiar, la reflexión y la solidaridad. Prácticas como el ayuno, la abstinencia y la oración siguen vigentes, incluso en tiempos de modernidad, adaptándose a nuevas formas sin perder su esencia. Así, la Semana Santa se mantiene como un símbolo vivo de la identidad mexicana, donde la fe y la tradición continúan marcando el ritmo de la sociedad.
