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Sandra González 

El Buen Tono 

Orizaba.- La región de las Altas Montañas inicia el 2026 bajo un escenario climático atípico y preocupante, marcado por la presencia del fenómeno de La Niña, que ya está generando frentes fríos, heladas, alta humedad y una inestabilidad térmica cada vez más agresiva. Especialistas advierten que el clima dejó de comportarse por “temporadas” y ahora se mueve por eventos extremos, con cambios bruscos de temperatura en cuestión de horas.

Ricardo Rodríguez Demenegui, impulsor del proyecto Salvemos al Pico de Orizaba, alertó que este comportamiento climático traerá consigo variantes térmicos severos, pasando del calor al frío en lapsos muy cortos, así como lluvias intensas concentradas en poco tiempo, un factor de alto riesgo para comunidades de montaña por posibles deslaves, inundaciones repentinas y afectaciones a la infraestructura.

Aunque La Niña también genera un incremento de humedad que favorece la recarga de los mantos freáticos, el panorama hídrico sigue siendo crítico. Rodríguez Demenegui advirtió que la región sigue en sequía estructural, sin recuperar niveles de hace cinco años, por lo que en 2026 la escasez impactará directamente en los hogares, aunque parezca que “hay agua”.

“El mayor riesgo para las Altas Montañas es que nos caiga mucha lluvia en muy poco tiempo; eso no recupera el sistema, lo daña”, advirtió, al tiempo que insistió en la necesidad de monitoreo constante y alertas oportunas para proteger a la población.

La situación refleja una vulnerabilidad histórica en la gestión del agua y ausencia de política integral para proteger ecosistemas de montaña, clave en la captación y filtración hídrica del Pico de Orizaba.

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