

De la redacción
El Buen Tono
Rotterdam, Países Bajos.- El Feyenoord llegó al derbi ante el Sparta con seis partidos sin ganar y un marcador adverso de 0-2, pero la estrategia del entrenador Robin van Persie sorprendió a todos: ingresar a su hijo Shaqueel, de 19 años, al minuto 63’.
El joven, que ya había deslumbrado en la Sub-17 con 21 goles en 21 partidos y había tenido algunos minutos en el primer equipo, respondió de inmediato. Con un par de definiciones memorables, Shaqueel puso al público de pie.
El partido parecía decidido a favor del Sparta (1-3) en el minuto 87’, cuando Quinten Timber centró por la banda derecha y Van Persie padre se adelantó para un taquito que desató la locura en la tribuna. Apenas un minuto después, Shaqueel ejecutó una chilena espectacular tras un centro de Luciano Valente para empatar 3-3.
Aunque el Feyenoord no logró la remontada completa y perdió 3-4, el debut de Shaqueel quedó marcado como un momento histórico. Sus familiares celebraron eufóricos en las gradas, mientras su padre, en la banca, aplaudió tranquilo con una gran sonrisa.
En conferencia, Robin van Persie aclaró la decisión: “Tomé esa decisión como entrenador, no como padre. Necesitábamos un gol y Shaqueel es un jugador capaz de marcar desde cualquier ángulo. Esa fue la razón por la que lo mandé al campo”.
