

AGENCIA
Nacional.- El llamado “oro blanco” mexicano, promovido durante el sexenio pasado como pilar de soberanía energética y futuro industrial, comienza a desmoronarse desde el propio Gobierno federal. En una declaración que contrasta de manera directa con el discurso triunfalista del expresidente Andrés Manuel López Obrador, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reconoció públicamente que la explotación del litio en México no es, por ahora, económicamente viable.
Durante su conferencia matutina desde Palacio Nacional, Sheinbaum avaló un informe del Servicio Geológico Mexicano (SGM) que coloca al litio en la lista negra de la minería nacional, al clasificarlo como un mineral escaso o prácticamente inexistente en términos de aprovechamiento rentable, junto con el níquel, cobalto y aluminio.
La presidenta explicó que, a diferencia de países sudamericanos donde el litio se extrae de salares, en México el mineral se encuentra adherido a arcillas, lo que encarece de forma significativa su separación y procesamiento. En sus propias palabras, resulta “más barato comprarlo fuera” que producirlo internamente, una afirmación que pone en entredicho el proyecto insignia heredado por la administración anterior.
Este reconocimiento oficial marca un giro discursivo frente a las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador, quien en abril de 2022 celebró la nacionalización del litio como un hito histórico de soberanía, asegurando que México controlaría un mineral estratégico clave para el futuro de la tecnología y la industria global. En aquel momento, el entonces presidente afirmó que el país había superado “todos los obstáculos” para asegurar el control estatal del recurso.
La realidad expuesta ahora por el propio Gobierno contradice esa narrativa. La directora del SGM, Flor de María Harp Iturribarría, fue contundente al señalar que el litio encabeza la lista de minerales que México no posee en condiciones geológicas y metalúrgicas viables para su explotación económica. Incluso, los trabajos de exploración realizados entre 2021 y 2022 en 82 localidades no identificaron ningún yacimiento comercialmente rentable.
Pese a ello, en agosto de 2022 se creó la empresa paraestatal Litio para México (Litio MX), con el objetivo de controlar toda la cadena de valor del mineral. Tres años después, la empresa no produce litio, carece de un plan estratégico aprobado y opera con un presupuesto que ha sido destinado principalmente al pago de una estructura administrativa mínima, sin resultados tangibles.
La contradicción no solo es técnica y económica, sino también jurídica. La cancelación de concesiones otorgadas previamente a la empresa Bacanora Lithium, hoy propiedad de la china Ganfeng Lithium, derivó en demandas internacionales contra el Estado mexicano ante el CIADI. Estas acciones legales se sustentan en expectativas de riqueza mineral que ahora el propio Gobierno reconoce como inexistentes o inviables.
Mientras la administración de Sheinbaum insiste en que se continúa trabajando en el desarrollo tecnológico para eventualmente explotar el litio en arcilla, la admisión de que no es rentable hoy deja al descubierto una paradoja: México nacionalizó un recurso que, según sus propios estudios oficiales, no puede aprovechar.
Así, el “sueño del litio” promovido como símbolo de independencia económica termina reducido a un proyecto sin minas, sin producción y con costos legales potencialmente millonarios. La distancia entre el discurso soberanista de AMLO y el diagnóstico técnico actual del Gobierno federal evidencia no solo un cambio de tono, sino el reconocimiento implícito de que la promesa del “oro blanco” fue, desde el inicio, más política que geológica.
¿Pues no que el ajedrecista de AMLO, en un movimiento histórico lo había expropiado para volvernos el país más rico del mundo? ¿O sea que México ya no será potencia mundial? ¡Otra más de los adversarios!
¿No es rentable? ¡Porque no hay presupuesto para adjudicarselo a sus bolsillos! ¡Vean cómo es rentable para China, son los mayores productores!
