

AGENCIA
Nacional.- La presidenta Claudia Sheinbaum atraviesa una de las semanas más complejas de su administración. Aunque mantiene un respaldo ciudadano del 72 por ciento (%), de acuerdo con una encuesta reciente, su gobierno opera bajo un ambiente de tensión marcado por presiones desde Estados Unidos, protestas convocadas por la “Generación Z” y una escalada de violencia en Michoacán.
El escenario cambió tras las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien volvió a plantear la posibilidad de una intervención militar en México para combatir a los cárteles. De manera paralela, la marcha opositora del 15 de noviembre derivó en episodios de violencia en el Zócalo capitalino y anticipó una nueva movilización programada para el 20 de noviembre. A ello se suma el estallido de narcobloqueos, incendios de vehículos y enfrentamientos en Michoacán tras un operativo contra presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Presiones desde Washington
El 18 de noviembre, Sheinbaum respondió a Trump luego de que el mandatario estadounidense reiterara que “no descarta” ataques dentro de México para enfrentar a los cárteles. La presidenta recordó que el gobierno mexicano acepta cooperación e intercambio de información, pero rechaza cualquier intervención extranjera. Subrayó que México opera en su propio territorio y “no admite tropas de ningún otro país”.
Sheinbaum ejemplificó con un recordatorio histórico: “La última vez que Estados Unidos vino a México con una intervención se llevó la mitad del territorio”. Aseguró que la postura mexicana ha sido comprendida en instancias como el Departamento de Estado.
Trump, por su parte, declaró que haría “cualquier cosa para detener las drogas”, incluso ataques dentro de México, aunque aclaró que “no está diciendo que lo hará”. Sus mensajes contrastan con los del secretario de Estado Marco Rubio, quien afirmó en Canadá que no existe ningún plan para una acción militar y que Washington observa con aprobación las acciones del gobierno mexicano contra el crimen organizado.
Violencia en Michoacán
El 17 de noviembre, un operativo federal contra un presunto mando del CJNG -identificado como Ángel Chávez Ponce, “El Camaleón”- desató una serie de reacciones violentas en al menos 12 municipios de Michoacán. Videos difundidos en redes sociales mostraron carreteras bloqueadas, vehículos incendiados y hombres armados atravesando unidades en distintos puntos del estado.
Las autoridades informaron que los hechos se desencadenaron luego de un enfrentamiento en Salvador Escalante, donde dos presuntos implicados fueron abatidos. En respuesta, grupos armados incendiaron más de una decena de vehículos y cerraron vías como la carretera Pátzcuaro-Tzintzuntzan, donde un camión de carga quedó prácticamente reducido a cenizas.
Según autoridades estatales, la operación formó parte del “Plan Michoacán por la Paz y la Justicia”, estrategia reforzada por el gobierno federal y que, según especialistas, ha provocado reacciones cada vez más coordinadas del crimen organizado.
Movilizaciones de la “Generación Z”
La marcha del 15 de noviembre, impulsada por jóvenes de la Generación Z y respaldada por sectores de la oposición, registró momentos de tensión en el Zócalo capitalino. Videos mostraron que la concentración alcanzó poco más de la mitad de la plancha. Hacia las 15:00 horas comenzaron los enfrentamientos entre un grupo de encapuchados y elementos policiales, lo que provocó el repliegue de asistentes. La plaza quedó casi vacía hacia las 16:30 horas.
El gobierno capitalino reportó una asistencia de 17 mil personas y denunció actos de violencia por parte de alrededor de mil encapuchados que derribaron vallas frente a Palacio Nacional y utilizaron martillos, cadenas y artefactos explosivos improvisados. La Secretaría de Seguridad Ciudadana formó una valla humana y utilizó extintores para sofocar intentos de incendio. Los organizadores anunciaron una nueva manifestación para el 20 de noviembre, mientras Sheinbaum llamó a evitar cualquier acto violento.
Alta aprobación en medio de la crisis
Pese al panorama convulso, Sheinbaum mantiene un nivel sólido de aprobación: Siete de cada 10 ciudadanos respaldan su gestión. Según una encuesta de QM Estudios de Opinión y Heraldo Media Group, el 72% aprueba su desempeño, mientras que el 22 por ciento está en desacuerdo.
Este respaldo ocurre mientras el gobierno dirige recursos por 7 mil 426 millones de pesos para atender a damnificados por lluvias torrenciales en Veracruz, Hidalgo, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí, además de impulsar el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, proyectos que han sido destacados como parte de su agenda de respuesta social y de seguridad.
El conjunto de presiones externas, tensiones internas y violencia criminal perfila una etapa de alta exigencia política para la mandataria, quien enfrenta simultáneamente retos de seguridad, diplomacia y gobernabilidad en el país.
