El Gobierno Federal considera que el objetivo de la medida ya fue cumplido: permitir que un sector de la población accediera a un patrimonio vehicular.
Agencias
México.- En este 2026, el gobierno encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum dio por concluido el decreto impulsado durante la administración de Andrés Manuel López Obrador que permitía la regularización de los llamados “autos chocolate”, es decir, vehículos usados de procedencia extranjera que ingresaron al país de manera irregular.
De acuerdo con autoridades federales, la decisión responde a que el objetivo principal del programa ya se cumplió, al facilitar que una parte de la población pudiera regularizar su situación vehicular y acceder a un patrimonio formal.
Según datos oficiales, el esquema permitió la regularización de miles de automóviles en entidades como Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Coahuila, Sonora, Tamaulipas, Nuevo León, entre otros estados del país.
A partir de ahora, el Gobierno de México busca que la importación de vehículos usados se realice exclusivamente bajo los lineamientos establecidos en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el cual será revisado por los países firmantes durante este mismo año.
“Se abroga el Acuerdo por el que se instruyen diversas acciones a las dependencias que se indican, en relación con la importación definitiva de vehículos usados”, señala el documento publicado en el Diario Oficial de la Federación.
Estados más beneficiados por la regularización
Entre las entidades que más se beneficiaron del programa de regularización se encuentran:
Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Coahuila, Durango, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas.
¿Qué son los “autos chocolate”?
Los autos chocolate son vehículos usados importados de forma irregular desde Estados Unidos y Canadá, sin el pago de impuestos ni el cumplimiento de trámites aduanales. A través de programas especiales, el gobierno permitió su regularización mediante un pago único y el cumplimiento de requisitos específicos, aunque con vigencia limitada, la cual ahora ha llegado a su fin.
Con esta medida, la administración federal busca ordenar el mercado de importación vehicular, fortalecer la legalidad y alinearse a los compromisos comerciales internacionales establecidos en el T-MEC.


