Acultzingo.- El rodar de las piedras la noche del pasado jueves 23 de agosto en la colonia Juan Pablo II, destruyó el patrimonio que le llevó años construir a Gabriela Martínez Gámez para sus dos hijos; quien a casi un mes de la desgracia, con incertidumbre teme no recuperarse.

“Recuerdo que empezó a llover y bajó la barrancada que destruyó totalmente mi casa”, el hecho marcó la vida de esta familia que actualmente se refugia en la casa de unos familiares cercanos.

La mitad de su casa de concreto y lámina quedó sepultada entre piedras y lodo por el declive de la calle La Amargura; camas, muebles, ropa y aparatos eléctricos enterrados e insrvibles, fue el daño que dejó la barrancada en su familia.

Recibir atención prioritaria como techo, ropa y comida no basta cuando un fenómeno meteorológico te arrabata años de trabajo e inversión para construir un hogar humilde para vivir.

Pobladores que perdieron sus casas como la señora Gabriela Martínez, se resguardan en el auditorio Fidelidad de la cabecera municipal y en el refugio temporal de Potrero, se habla de 180 personas que esperan ser reubicadas a un lugar seguro.