

Las regidoras Vania López y Glorisel Ixmatlahua se lavan las manos ante los avances y actas de vigilancia en el tema de basura y ecología
EL BUEN TONO
Córdoba, Ver.- Ediles sin informes ni vigilancia en sus comisiones de limpia pública y ecología; Servicios Municipales sin control ambiental; así se prepara la próxima crisis de basura en Córdoba: el programa “Córdoba más bonito” se fue a la basura.
Y es que las respuestas oficiales emitidas por el Ayuntamiento de Córdoba confirman una omisión sistemática en la gestión de residuos sólidos. Los funcionarios responsables de la operatividad y la vigilancia ambiental han optado por el desconocimiento técnico y el deslinde de facultades como estrategia para evadir la responsabilidad que les impone la Ley Orgánica del Municipio Libre.
Negligencia en servicios municipales
René Moshe Burguette Ameca, Coordinador de Servicios Municipales, declaró la inexistencia de documentos clave para el control ambiental de la ciudad. Mediante el oficio CSM/137/2026, el funcionario aseguró que no cuenta con registros de las toneladas de basura recolectadas de manera selectiva ni con estudios de caracterización de residuos de los años 2024, 2025 y lo que va de 2026.
Esta ausencia de datos técnicos es una violación directa a las capacidades operativas de su área. Sin estudios de caracterización, el Ayuntamiento carece de la base científica para diseñar rutas de recolección o planes de disposición final. La postura de Burguette Ameca ignora además los antecedentes de la Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente (PMA), que en octubre de 2025 documentó el vertido de lixiviados en el Arroyo Plátano Morado. El coordinador niega en el papel la crisis que ocurre en el campo.
Regidurías: Supervisión inexistente
En el nivel edilicio, la Regidora Novena, Vania López González, quien encabeza la comisión de Ecología y Medio Ambiente, utiliza su cargo para deslindarse de la ejecución de políticas públicas. En su respuesta oficial (RG9/085/2026), afirma que su oficina no posee la información solicitada bajo el argumento de que es una “unidad de vigilancia” y no ejecutora.
López González omite que los artículos 38 y 40 de la Ley Orgánica le exigen supervisar los ramos a su cargo. Al declarar que no tiene acceso a los informes de seguimiento de separación en origen, la regidora admite que no está cumpliendo con su función de fiscalizar al área operativa. Su deslinde se agrava al señalar que no recibió información de los periodos 2024 y 2025, a pesar de que durante ese tiempo se desempeñó como Síndica Única del mismo Ayuntamiento, posición desde la cual debió garantizar la legalidad de los actos municipales.
Sin resultados técnicos
Por su parte, la Regidora Tercera, Glorisel Ixmatlahua Rodríguez, entregó bitácoras de barrido que solo documentan la actividad diaria superficial, pero se deslindó de presentar reportes técnicos de avance o actas de inspección sobre el cumplimiento de los generadores de residuos. Al igual que la regiduría novena, esta oficina transfiere la responsabilidad total a las áreas administrativas, confirmando que la comisión edilicia no ejerce una presión real para que se cumplan las normas ambientales.
Omisión de la Ley Orgánica
La estructura municipal de Córdoba está operando bajo un esquema de desatención normativa. Mientras la Ley de Transparencia obliga a los sujetos obligados a generar y resguardar la información de sus funciones, los titulares de Servicios Municipales y las Regidurías correspondientes han institucionalizado la respuesta de “inexistencia”.





