La deficiente ejecución de la obra no borra la responsabilidad política y administrativa de la pasada gestión encabezada por Vania y Juan Martínez.

De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba, Ver.- El Ayuntamiento cuenta con un contrato que obliga a la constructora a responder por vicios ocultos hasta el 2026 y una póliza de garantía del 10% (más de 2.2 millones de pesos) que debería estar pagando la reparación. La omisión del alcalde Manuel Alonso Cerezo protege a la empresa y pretende borrar la responsabilidad de Vania y Juan Martínez.

El hundimiento en el bulevar Tratados de Córdoba no es un desastre natural ni una fatalidad sin dueño; es el resultado de una obra deficiente y, sobre todo, de una absoluta falta de voluntad política para hacer valer la ley.

A pesar de que la administración municipal tiene en sus manos las herramientas legales para obligar a la constructora a pagar la reparación de inmediato, el alcalde Manuel Alonso Cerezo prefiere gastar el dinero de los cordobeses en “proyectos ejecutivos” y en la búsqueda de fondos estatales.

El contrato de la obra revela datos que exhiben la negligencia con la que se está actuando. La “Rehabilitación del Bulevar Tratados de Córdoba” tuvo un costo total de 22 millones 304 mil 241 pesos.
LA VIGENCIA DEL CONTRATO
En sus cláusulas de garantía, el documento estipula de manera obligatoria la entrega de una fianza de vicios ocultos del 10% del monto total. Es decir, el Ayuntamiento debería estar exigiendo la ejecución de una póliza de 2.2 millones de pesos para que sea la empresa constructora, y no el erario público, quien pague los platos rotos.

Además, el contrato establece un periodo de garantía de 24 meses a partir de la recepción de los trabajos, lo que significa que la constructora mantiene su responsabilidad legal vigente hasta el año 2026.
Frente a ello, la postura de Alonso Cerezo de “investigar” y “revisar expedientes” es una burla. El problema no requiere de más diagnósticos burocráticos, requiere que el alcalde deje de ser omiso, ejecute la fianza y ponga a trabajar a la empresa para detener el socavón, el cual avanza peligrosamente hacia donde se encontraba el hundimiento original en el carril.
El actual munícipe intenta escudarse en un discurso técnico, argumentando que se debe revisar si el proyecto original contemplaba ambos carriles. Dicha excusa es insostenible. Independientemente del carril que se haya intervenido o de las modificaciones al proyecto, la deficiente ejecución de la obra no borra, bajo ninguna circunstancia, la responsabilidad política y administrativa de la pasada gestión encabezada por Vania y Juan Martínez.
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