Por Miguel Malazo Nemon y Abigail Madrid de Molina
¿Qué ocurre cuando un regidor cobra del erario y en horario laboral asiste a un acto público que no corresponde a su comisión? Ocurre un daño patrimonial. Ocurre una falta administrativa grave. Ocurre, en términos llanos, un robo al pueblo.
La Ley Orgánica del Municipio Libre del Estado de Veracruz, en su Artículo 40, es categórica: establece treinta comisiones permanentes que los ediles deben desempeñar. La ley no crea regidores “de ornato” ni “de fotografía”. Crea regidores con funciones específicas, con obligación de despacho, con deber de atender a la ciudadanía en Cabildo o en su cubículo asignado.
¿Cuál es el bien jurídico tutelado?
El tiempo laboral pagado con recursos públicos. Cada minuto que un regidor destina a un evento ajeno a su comisión, a un corte de listón que no organizó su área, a una entrega de apoyos que no gestionó, es un minuto que no estuvo dictaminando, no estuvo atendiendo, no estuvo cumpliendo el mandato para el que fue electo y por el que cobra.
Fundamento legal:
1. Art. 134 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: Los recursos públicos deben administrarse con eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez. Un regidor en evento ajeno viola eficiencia y honradez.
2. Art. 7 Ley General de Responsabilidades Administrativas: Todo servidor público debe actuar conforme a principios de disciplina, legalidad y objetividad. Asistir a actos por lucimiento personal es indisciplina.
3. Art. 54 Fracc. II LOML Veracruz: Son obligaciones de los regidores _“desempeñar las comisiones que les encomiende el Ayuntamiento”_. No las que se auto-asignen para la foto.
4. Art. 223 Código Penal Federal: Comete peculado el servidor que distraiga de su objeto dinero, valores o cualquier cosa perteneciente al Estado. El salario es dinero público. El tiempo laboral es valor público. Distraerlo es peculado.
¿Por qué es un acto vil y soberbio? Porque mientras la ciudadanía hace fila para un trámite, mientras una madre soltera espera audiencia, mientras Africa Bio Zoo lleva 2 meses sin cobrar, el regidor sonríe en una foto que no le corresponde. La intención de aparecer en todas las fotografías no es servicio: es protagonismo pagado con impuestos.
Las cámaras empresariales han sido omisas y parte del problema. Aplauden al regidor presente en su evento, pero no exigen que ese mismo regidor esté 8 horas en su cubículo dictaminando reglamentos que agilicen la apertura de empresas. El trabajo del Ayuntamiento es de trescientos sesenta y cinco días, no de los días que hay fotógrafo.
Propuesta de #SoluciónCiudadana:
Si un regidor desea asistir a eventos ajenos a su comisión, que lo haga. Pero que antes marque tarjeta de salida sin goce de sueldo y que el evento pague sus honorarios. Y si insiste en hacerlo en horario laboral, que marque tarjeta en la entrada del evento, como un acto de vergüenza pública, para que el ciudadano sepa que ese tiempo no lo dedicó a su comisión, sino a su ego.
El servicio público no es pasarela. Es mandato. Es horario. Es resultado.
Estimado lector, estimado Órgano Interno de Control, estimado ORFIS: Ustedes tienen la última palabra. Nosotros ya hicimos la nuestra: vigilar.
