De la redacción
El Buen Tono
La nave Starship, desarrollada por la empresa SpaceX del magnate sudafricano Elon Musk, realizó con éxito su decimotercer vuelo de prueba, en una misión clave para avanzar en el desarrollo del cohete más potente construido hasta ahora.
El lanzamiento ocurrió este viernes a las 5:51 de la tarde, hora central de Estados Unidos, desde la base Starbase de SpaceX, ubicada en Texas.
De acuerdo con la compañía, esta fue la segunda prueba de las versiones Starship y Super Heavy V3, además de ser el primer vuelo en el que la nave desplegó satélites Starlink V3 de nueva generación.
La misión había sido programada originalmente para el pasado 16 de julio, pero tuvo que ser suspendida cuando el cohete se encontraba en la plataforma de lanzamiento debido a fallas en el encendido de al menos cuatro de sus 33 motores, lo que activó los sistemas automáticos de seguridad.
Con este nuevo vuelo, SpaceX busca mejorar el rendimiento de la tercera versión del vehículo espacial, especialmente del propulsor Super Heavy, encargado de la primera etapa del lanzamiento.
Entre los objetivos de la misión se encuentra probar las maniobras de separación de fases, el regreso del propulsor y el reencendido de sus motores durante el descenso, con miras a lograr un aterrizaje controlado en una plataforma ubicada en aguas del Golfo de México.
El vuelo también marcó un nuevo paso en el proyecto de SpaceX para ampliar la red de satélites Starlink y avanzar en futuras misiones espaciales.
