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DE LA REDACCIÓN

EL BUEN TONO

Veracruz.– Mientras la gobernadora Rocío Nahle ha reiterado su compromiso con el combate a la corrupción, transparencia y saneamiento institucional, funcionarios de su administración parecen estar jugando un doble papel. Tal es el caso de Eduardo “Tato” Vega Yunes, subsecretario de Desarrollo Económico, cuya gestión al frente de la Ciudad Industrial Bruno Pagliai ha sido cuestionable.

Esa zona industrial atraviesa una de sus peores crisis: calles destrozadas, luminarias inservibles, abandono administrativo y ambiente de incertidumbre entre empresarios que pagan puntualmente por servicios que no reciben. Empresas como Castores, líder nacional en logística, han abandonado el parque y otras más evalúan hacerlo.

Lo más grave es que la administración de esta zona, clave para la economía veracruzana, está en manos de Ana Laura del Ángel Olivares, directora del fideicomiso, quien tiene señalamientos de corrupción, negligencia e ineficiencia. A pesar de ello, se mantiene en su cargo. Según versiones al interior de la Sedecop, es protegida por “Tato” Yunes.

¿Negocios familiares encubiertos?

Lo que causa mayor indignación es que, aunque “Tato” jura estar distanciado de sus primos, los Yunes Márquez, la realidad es otra. El contrato de mantenimiento de la Ciudad Industrial lo tiene Jorge Lohmann, cuñado de Fernando Yunes Márquez, y la maquinaria para el “mantenimiento” tiene logotipo del ayuntamiento de Veracruz.

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