

De la redacción
El buen tono
Córdoba.- El ayuntamiento de Córdoba inició su administración con el pie izquierdo al nombrar como Tesorera municipal a Antonia Reyes Olmos, quien tendrá bajo su control 980 millones de pesos anuales y casi 4 mil millones de pesos durante los cuatro años de gobierno.
El problema no es sólo el monto, sino quién lo administra. Reyes Olmos fue administradora de Trabal, empresa señalada públicamente por operaciones de lavado de dinero y propiedad del alcalde Manuel Alonso Cerezo y de Luis Abella.
Tras el nombramiento de Reyes Olmos el control absoluto del dinero municipal queda en manos del mismo grupo, cerrando el paso a la vigilancia, a la transparencia y a cualquier contrapeso real.
No es un nombramiento técnico, es un movimiento de poder.
Ante este escenario, ORFIS, Contraloría y la fiscalía general del Estado están obligados a poner lupa inmediata sobre la nueva tesorera, sus antecedentes y sus vínculos, principalmente al considerar que, así como la actual tesorera existen otros trabajadores de Trabal que ya se encuentran dentro de las filas del ayuntamiento.
