Después de azotar las Islas Vírgenes, las Bahamas y Carolina del Norte, la tormenta Dorian golpeó ayer el extremo este de Canadá con vientos huracanados, dejando sin electricidad a cientos de miles de personas antes de empezar a debilitarse.

Dorian tocó tierra cerca de la ciudad de Halifax el sábado por la tarde, arrancó árboles y techos de edificios de apartamentos, y derribó una enorme grúa de construcción.

Hasta el momento no se reportan muertes en Canadá, aunque se le atribuyen 50 decesos dentro de su trayectoria previa.