De la redacción El Buen Tono
La tormenta subtropical Josephine provoca fuertes marejadas, ráfagas de viento y riesgo de inundaciones costeras en zonas de Estados Unidos y Canadá, pese a que el sistema meteorológico se desplaza mar adentro, informó el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés).
De acuerdo con el reporte meteorológico, Josephine se localizaba a unos 320 kilómetros al sureste de Nantucket, Massachusetts, y aproximadamente a 675 kilómetros al suroeste de Halifax, en la provincia canadiense de Nueva Escocia.
El fenómeno registraba vientos máximos sostenidos de 100 kilómetros por hora y avanzaba hacia el noreste a una velocidad de 19 kilómetros por hora.
Aunque su trayectoria lo aleja de las zonas terrestres, las autoridades meteorológicas advirtieron sobre posibles ráfagas intensas en la costa noreste de Estados Unidos, así como inundaciones costeras de intensidad menor a moderada en sectores de la costa del Atlántico Medio.
Estas condiciones podrían prolongarse durante el resto de la semana, especialmente durante los periodos de marea alta.
Oleaje peligroso en la costa atlántica
El NHC alertó que las marejadas generadas por Josephine afectan amplias zonas de la costa este estadounidense y partes del Atlántico canadiense.
El oleaje elevado podría generar corrientes marinas peligrosas para quienes ingresen al mar, por lo que las condiciones representan un riesgo incluso en lugares alejados del centro de la tormenta.
Según la trayectoria prevista, Josephine se alejará de la región de Nueva Inglaterra y posteriormente pasará al sur de las provincias canadienses de Nueva Escocia y Terranova.
Josephine, parte de la temporada de huracanes del Atlántico
Josephine fue identificada como la décima tormenta con nombre de la temporada atlántica de ese año, después de Arthur, Bertha, Cristóbal, Dolly, Edouard, Fay, Gonzalo, Hanna e Isaías.
La actividad ciclónica en el Atlántico se mantenía por debajo de lo habitual, situación que los meteorólogos relacionaban con las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño.
En sus previsiones de aquella temporada, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) redujo el número estimado de tormentas para el Atlántico a un máximo de 13, mientras que para el Pacífico oriental contemplaba hasta 22 sistemas con nombre.
El contraste reflejaba cómo los patrones oceánicos y atmosféricos pueden influir de manera distinta en la formación de ciclones en ambas cuencas.
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