DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
CÓRDOBA.- En Córdoba, caminar por algunas banquetas significa avanzar entre hoyos, registros abiertos y desperfectos que los propios ciudadanos tienen que señalar con maderas, llantas y palos para evitar que alguien termine dentro.
Las fotografías muestran una realidad que no necesita explicación: donde debería existir una superficie segura para caminar, hay huecos improvisadamente cubiertos o marcados con objetos que hacen las veces de señalamiento.
El riesgo es directo. Un peatón distraído puede caer; para una persona adulta mayor, un niño o alguien con movilidad limitada, el peligro aumenta. Y cuando la banqueta queda inutilizable, la alternativa es bajar al arroyo vehicular y caminar entre los automóviles.
La infraestructura para el peatón también es obra pública. Sin embargo, el estado de estos espacios evidencia pendientes que siguen sin resolverse.
El problema adquiere mayor relevancia ante el cambio en la titularidad de Obras Públicas. Jorge Guzmán dejó el cargo y el 23 de septiembre asumió Javier Cornu Gómez.
El cambio de funcionario abre una nueva etapa, pero también deja una tarea evidente: recuperar las banquetas antes de que una solución improvisada termine siendo la respuesta permanente.
Porque una madera no repara una banqueta. Una llanta no tapa un registro. Un palo no sustituye una señalización.
Son los ciudadanos quienes están intentando hacer visible el peligro que la autoridad debería prevenir.
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