

DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
Córdoba.- Convertido en una amenaza latente, un semáforo sobre la avenida 11 —a escasos metros de una secundaria y bachillerato de amplia concurrencia— permanece al borde del colapso sin que la administración encabezada por Manuel Alonso Cerezo mueva un solo dedo para resolverlo. La escena es tan alarmante como indignante: una estructura dañada, inclinada y sostenida prácticamente por inercia, mientras la autoridad se limita a colocar una miserable cinta de “peligro” que no protege a nadie y solo evidencia la absoluta incapacidad gubernamental.
La Dirección de Tránsito Municipal, bajo la cuestionada conducción de David Flores Cervantes, ha optado por la omisión descarada frente a un riesgo evidente. En vez de atender una falla que podría costar vidas, el área encargada de la seguridad vial se esconde detrás de acciones simuladas, dejando claro que su prioridad dista mucho de salvaguardar a la ciudadanía. La pasividad no solo resulta irresponsable, sino criminal ante la magnitud del peligro.
Pese a que directivos del plantel educativo cercano turnaron con anticipación la solicitud de intervención, la respuesta institucional ha sido el silencio absoluto. No hay reparación, no hay mantenimiento, no hay prevención; únicamente desinterés y abandono. Esta negligencia sistemática confirma que la autoridad municipal ha normalizado ignorar los llamados ciudadanos, incluso cuando se trata de infraestructura que amenaza con desplomarse en cualquier momento.
Alta circulación en centro, Arboledas, Buenavista y Estaciones. El grave riesgo crece con el flujo constante y la evidente indiferencia oficial. Tránsito y el gobierno acumulan señalamientos por recaudar, no por resolver. El semáforo a punto de caer refleja una administración rebasada y totalmente ajena a las necesidades urgentes.
