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De la redacción

El Buen Tono

El mediodía de este miércoles se convirtió en una carrera contra el reloj en Ecatepec, donde un esfuerzo interinstitucional permitió el traslado exitoso de un corazón donado, un órgano vital que en cuestión de minutos se convirtió en la esperanza de vida para un paciente en el Instituto Nacional de Cardiología (INC) de la Ciudad de México.

La misión comenzó en el Hospital General de Zona No. 68 del IMSS, donde un equipo médico inició el traslado del órgano con la urgencia que requiere la preservación de tejidos. Para garantizar que el tiempo de isquemia fuera mínimo, se desplegó un dispositivo de seguridad que involucró a elementos de la Policía Municipal, la Marina y Protección Civil. El momento crítico ocurrió a las 12:20 horas, cuando efectivos de Tránsito Municipal realizaron un cierre estratégico de la Vía Morelos durante cinco minutos. Esta maniobra permitió que una ambulancia de la Secretaría de Salud avanzara en sentido contrario a lo largo de un kilómetro, evitando el tráfico vehicular y logrando un acceso fluido hacia el Deportivo Siervo de la Nación.

En las instalaciones deportivas, el personal médico realizó la transferencia del contenedor con el corazón hacia un helicóptero del agrupamiento Relámpagos del gobierno estatal, que esperaba con los motores en marcha sobre una de las canchas de fútbol. En ese punto, el doctor Guillermo Castro Lozano, cirujano cardiotorácico del INC, recibió el órgano para emprender el vuelo hacia la Ciudad de México. Mientras tanto, un perímetro de seguridad conformado por elementos de la Marina, del Sector 20 y de la Policía Metropolitana aseguraba que la operatividad de los equipos de emergencia no sufriera interrupciones.

El cirujano cardiotorácico explicó que este tipo de intervenciones dependen enteramente de la precisión logística, señalando que, durante el traslado aéreo, el corazón se mantiene en una solución especial rica en nutrientes para preservar su viabilidad. Según el especialista, el vuelo hacia el Instituto Nacional de Cardiología toma aproximadamente diez minutos, un tiempo que permite llegar al quirófano donde el receptor ya se encuentra listo y a la espera, maximizando así la oportunidad de éxito ante la compatibilidad del donador.

Este despliegue no solo resalta la capacidad de respuesta de las autoridades ante emergencias médicas, sino que subraya la importancia crítica de la coordinación entre distintas instituciones de seguridad y salud. Gracias a la labor conjunta, el corazón llegó a su destino en el tiempo preciso, reafirmando que la suma de voluntades y la rapidez operativa son, en casos como este, la diferencia fundamental para salvar una vida.

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