

De la redacción
El Buen Tono
Un reporte técnico incorporado a la investigación de la Fiscalía General de la República revela que los vagones y locomotoras del Tren Interoceánico presentaban un “alto desgaste” en las cejas de las ruedas, un componente clave para mantener el convoy alineado sobre los rieles. Este desgaste reduce significativamente la seguridad, sobre todo en curvas cerradas y a altas velocidades.
El informe documenta que los vagones 1661102, 161207, 161211 y 161209 tenían estas fallas, siendo el 161209 el que cayó al barranco. Las locomotoras 3006 y 3027, responsables de tracción y control de velocidad, también presentaban cejas con “alto desgaste”, detectadas en inspecciones realizadas apenas 11 días antes del descarrilamiento.
Expertos en seguridad ferroviaria señalan que, aunque el desgaste no provoca por sí solo un accidente, combinado con exceso de velocidad y curvas pronunciadas, representa un riesgo crítico. Eduardo Ramírez, ingeniero civil especializado en ferrocarriles, señaló que la situación fue un “cóctel perfecto” que terminó en tragedia.
La orden de aprehensión se centra en la actuación de la tripulación, pero el informe abre preguntas sobre quién autorizó que el tren siguiera operando en esas condiciones y bajo qué criterios de seguridad. Ramírez cuestiona además el uso de vagones de pasajeros con más de 40 años de servicio, situación que en otros países como Estados Unidos no se permite.
